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CONFERENCIA DE JORGE EDWARDS

El lunes 5 de Octubre, en la sala VII del Palacio de las Naciones en Ginebra, tuvimos el privilegio de asistir a la Conferencia-Coloquio que pronunció el escritor, periodista y diplomático Jorge Edwards. El acto fue organizado por El Club del Libro en colaboración con la Misión de Chile ante las Naciones Unidas y el Colegio Internacional de Ginebra. La conferencia contó con una nutrida asistencia, entre la que se encontraban numerosos representantes del cuerpo diplomático de los distintos países de habla hispana.

Abrió el acto el Embajador de Chile, Excmo. Sr. Carlos Portales, quien dio la bienvenida a los asistentes y presentó a Jorge Edwards, resumiendo breve y acertadamente su biografía como escritor, periodista y diplomático.Intervinieron brevemente el Sr. John Deighan, profesor del Colegio Internacional de Ginebra, y la Presidenta del Club del libro, la Sra. Begoña Peris, quién explicó que el Club del Libro posee en su biblioteca la mayor parte de las obras del autor, y que puede considerarse un “fan Club” de Jorge Edwards, gracias a la excelente labor de su bibliotecaria Raquel García Espina, que por motivos de salud no pudo asistir al acto. Deighan destacó que en la charla que el escritor había mantenido previamente con sus alumnos, Edwards les recalcó la importancia de formular ideas propias a partir de la información que recibían, y no aceptar como válida y definitiva la primera versión que se les ofrecía.

Jorge Edwards, gran conversador, desplegó su encanto y magnetismo, manteniendo al público asistente cautivo de sus palabras, y no permitiendo que el interés decreciera en ningún momento mientras relataba sus experiencias, recuerdos y hablaba de su trabajo y de sus obras.

Jorge Edwards es uno de los más importantes representantes de la literatura chilena contemporánea. Nacido en Santiago de Chile, nos habló de su educación en el Colegio de los Jesuitas, y de la importancia que el Padre Hurtado (posteriormente canonizado) tuvo en su educación, enseñándole como descargar la mala conciencia. Como ejemplo contó que había una librería cerca del colegio, la “Librería Católica“, en la que tenían muchos de los libros que los jesuitas no les dejaban leer, pero que él los compraba, porque si la librería era “católica” no podía ser pecado leer lo que se encontraba en ella; de esta forma aprendió a oponerse a las opiniones del Padre Hurtado, lo que le llevo a leer a Miguel de Unamuno con 14 años, autor que influyó en su manera de pensar y contribuyó a confirmar su agnosticismo.

Relató los inicios de su carrera diplomática en 1958, precisamente en Ginebra, en el mismo Palacio de las Naciones en que pronunciaba esta conferencia, y como en 1971 el gobierno de Salvador Allende, al restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, le envió a él como Encargado de Negocios hasta la nominación del nuevo Embajador, pensando que enviar a un escritor sería una buena idea, premisa que se revelaría totalmente errónea. Esta breve experiencia de tres meses en la que discrepa y critica abiertamente las facetas dictatoriales del gobierno de Fidel Castro, provocó que fuese declarado Persona non grata y que se le exigiera su salida de la isla. El fruto de estas vivencias será la obra “Persona non grata” que es una crítica sobria pero corrosiva al gobierno cubano y que, escrita con un gran sentido del humor, nos muestra el idealismo y la incredulidad de un joven diplomático ante las situaciones que se le van planteando. Esta obra estuvo prohibida en Cuba y Chile al mismo tiempo, pero fue este libro el que le concedió una gran notoriedad y constituyó su consagración definitiva como escritor.

A su regreso de Cuba, Edwards fue enviado como Secretario de embajada a París, siendo embajador Pablo Neruda, con quien cimentó una gran amistad y con él que, como consecuencia de su grave enfermedad (hecho que Neruda trataba de ocultar), acabó estableciendo una relación muy especial; cuenta que al cuidarle y procurar mimarle (tenia momentos de intenso dolor) acabó teniendo la sensación de haber invertido los papeles y de que como en Neruda se manifestaba cada vez más el Niño de Temuco, él acabó siendo el hijo y Edwards el padre. Durante este periodo, que no fue precisamente fácil, ambos tuvieron que negociar la deuda externa de Chile y el grave problema del bloqueo de las exportaciones de cobre como consecuencia de la nacionalización de las minas, lo que dio lugar al incrédulo comentario de un alto funcionario del Ministerio francés: “C’est extraordinaire!! Le Chili envoie pour négocier un poète et un romancier“

Tras el golpe de estado de Augusto Pinochet fue expulsado de la carrera diplomática por un decreto oficial, que celebró con champagne porque le dejaba libre para dedicarse a su pasión: la escritura. Ello provocó su exilio en Barcelona (España), donde trabajaría con la editorial Seix y Barral, dedicándose a la literatura y el periodismo. Edwards no regresaría a Chile hasta 1978, donde fue uno de los fundadores, y posteriormente presidente, del Comité de Defensa de la Libertad de Expresión. Restablecida la democracia en Chile, el presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle le nombró embajador de Chile ante la UNESCO (de 1994 a 1996). En 1994 recibió en Chile el Premio Nacional de Literatura, y en 1999 obtuvo el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras hispanas.

Nuestro especial agradecimiento a la Sra. Ximena Verdugo, Primera Secretaria y Agregada Cultural de la Misión de Chile, y a John Deighan, profesor del Colegio Internacional de Ginebra, sin cuya estimable colaboración no habría sido posible organizar este acto.

El Embajador de Chile presentando a su colega y compatriota, el escritor Jorge Edwards .
Disertación de Jorge Edwards. Le acompañan en la Mesa presidencial John Deighan, el Embajador de Chile y la Presidenta del Club del Libro en Español .
Jorge Edwards acompañado por la Presidenta y la Vicepresidenta del Club del Libro en Español .
Jorge Edwards admirando la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de las Civilizaciones, decorada por Miquel Barceló .
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