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DEBATE CON ROGELIO BLANCO: "EL LIBRO EN ESPAÑOL: PRESENTE Y FUTURO"

El Club del libro, tiene su origen y gira en torno al libro en español, por eso ha sido un placer organizar el Debate “El Libro en español, presente y futuro”, que tuvo lugar el viernes 19 de marzo, en el Palacio de las Naciones en Ginebra. En esta ocasión hemos contado con la colaboración de la Unidad de Español de la Universidad de Ginebra, la Asociación de Funcionarios Internacionales (AFIE), la Agrupación de Lengua y Cultura Española en Ginebra (ALCEGE), la Asociación de Padres de Familia Españoles en Ginebra y la Representación Permanente de España ante las NN.UU. en Ginebra, con especial mención a su Canciller, D. Juan Cenzuál.

El debate fue dirigido por Rogelio Blanco, Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas, licenciado en Antropología, Filosofía y Letras y en Sociología política, profesor, autor de ensayos y de varios libros, coautor de otros cincuenta, editor, miembro del consejo de redacción de varias publicaciones y especializado en la obra de la filosofa y pensadora andaluza María Zambrano, se ocupa también de la divulgación de su obra.

Rogelio Blanco estuvo acompañado en la mesa por Sarah Finci de la Unidad de Español de la Universidad de Ginebra, autora de una memoria sobre una de las aventuras del Quijote “La cueva de Montesinos»; en la actualidad, su campo de investigación es la literatura medieval y del Siglo de Oro.

Se abrió el debate tras unas palabras de Begoña Peris, Presidente del Club del libro, de agradecimiento, de bienvenida y de invitación a los numerosos asistentes a participar activamente en el coloquio posterior. Sarah Finci inició su intervención con una breve historia del libro y sus soportes, la tableta de arcilla, el rollo de pergamino, el papel etc., estableciendo un paralelismo y destacando la semejanza entre el formato de la tabla de arcilla y el libro electrónico, así como entre el rollo de pergamino que se iba desplegando y la pantalla del ordenador que va desplegando el texto de una forma similar.

A continuación inició su exposición Rogelio Blanco, quien primeramente hizo mención de las otras dos actividades de su Dirección General, los Archivos y las Bibliotecas, que no dudo en calificar de gran riqueza de ámbito nacional e internacional, insistiendo en que el patrimonio archivístico español es extraordinario e impresionante. España está considerada, junto con Italia, una potencia mundial en depósitos archivísticos.

Señaló que la red de Bibliotecas públicas constituye la red cultural más importante de España, y que de acuerdo con el reciente estudio realizado por la Fundación Germán Sánchez Rupérez poseen un enorme reconocimiento popular, siendo la red cultural más demandada por los ciudadanos, la más próxima, y además gratuita.

Sostuvo que el fomento de la lectura y el libro es fundamental para una democracia. El lector es un ciudadano mejor formado e informado, más libre y con más instrumentos críticos para poder hacer frente al mundo que le rodea. Por ello es necesario poner todos los medios posibles para situar el libro y la lectura en el centro de la política cultural. Como fruto de esta idea, en España se ha configurado una nueva Ley del Libro, y se han desarrollado acciones para potenciar la lectura y el libro, tratando de poner los libros al alcance de todos los ciudadanos. Explicó que cuando en un pueblo se instala una biblioteca se mejora su economía y se potencia la inversión y citó como ejemplo Peñaranda de Bracamonte, pueblo que ha experimentado un desarrollo espectacular en estos últimos 10 años que son los transcurridos desde la instalación de su biblioteca.

En cuanto a libros, España es la cuarta potencia mundial y la tercera europea. Por delante se sitúan EE.UU., Alemania e Inglaterra. En España se producen al día más de un millón de ejemplares y la industria del libro supone el 50% de la facturación total de las industrias culturales en España. El libro es el décimo producto a nivel de exportaciones. Insistió en que a pesar de la crisis económica no ha cerrado ninguna editorial y que en el año 2009 se publicaron en España 109.000 títulos de todos los géneros, de los cuales un 25% son traducciones.

El sector editorial ha evolucionado en unos pocos años enormemente y ha sido capaz de invertir de forma espectacular su balance comercial, pasando de tener anteriormente un signo importador a tener en los últimos años un claro signo exportador, ya que en la actualidad se alcanza la cifra del 80% de exportaciones frente al 20% de importaciones. Todo ello implica potenciar una lengua, el español, como valor económico.

En España hay más de 39.000 puntos de venta de libros, de los cuales 4.000 corresponden a las librerías tradicionales. Todos podemos ver que los grandes centros comerciales tienen la sección de libros en la planta calle, sinónimo de que el libro “vende”, aunque reconoció que el punto débil de la distribución son las pequeñas librerías de barrio, que pasan por un momento muy delicado.

Insistió en que nunca se ha leído tanto como se lee ahora, siendo lo que más se lee la literatura infantil y juvenil. El mayor número de lectores, que se eleva hasta el 91,4%, se encuentran en la franja de edad comprendida entre los 10 y 14 años, observándose que los chicos a partir de 14 años abandonan el hábito de la lectura, mientras que las chicas continúan haciéndolo. Mencionó que las estadísticas muestran una notable reducción en la franja de edad de los mayores de 65 años, ya que prácticamente no leen, dando varias razones probables, entre ellas la falta de hábito de lectura durante la infancia. Afirmó que cuando más se lee es en verano. Posteriormente los asistentes mostraron su extrañeza por estas cifras que consideraban exageradas, ya que parece ser que el diario El País publicó una encuesta en la que sostenían que los lectores solo representan el 3% de la población.

Rogelio Blanco manifestó su optimismo en el futuro del libro porque existe un magnifico arco iris de creadores, tenemos una escuela de ilustradores importantísima a nivel internacional, hay relevantes agentes literarios, se han creado becas de traducción y, sobre todo, porque el idioma español ha adquirido una fuerza enorme gracias a los países sudamericanos. Indicó que hay que pensar en español, y en plan jocoso citó a Cabrera Infante que decía que “el español es suficientemente importante para no dejarlo en manos de los españoles”. Anunció que acaba de salir la primera gramática multiacadémica.

Vaticinó que el libro en papel y el libro electrónico convivirán en el futuro, puesto que cada uno tiene su lugar y sus ventajas; por ejemplo el libro en papel es mas autónomo y el electrónico ocupa menos lugar.

Todos tenemos que tener muy claro que el hábito de lectura empieza en la familia, continua en el colegio y sigue en la sociedad, y que leer es un ejercicio destinado a obtener y transformar conocimientos. El hombre siente la lectura como una necesidad y además es el único animal que lee.

Ante la pregunta de porqué escribía, contestó que como María Zambrano podría decir que escribía para escapar de su soledad. Rogelio Blanco tuvo un cariñoso y sentido recuerdo para el escritor Miguel Delibes, del cual dijo que no dudaba en considerarlo un clásico de nuestra literatura, y nos habló del rechazo total del escritor al Nobel cuando la Academia sueca se lo propuso.

Rogelio Blanco tuvo la inteligencia de efectuar una disquisición muy amena que despertó y mantuvo el interés de los asistentes, incitándoles a participar en el coloquio posterior, provocando que hicieran preguntas y que manifestaran sus opiniones. En resumen, un magnifico debate que nos hizo pasar un gran momento.

Rogelio Blanco, Sarah Finci y Begoña Peris presidieron el coloquio.
Un aspecto de la sala durante el coloquio.
El público siguió con gran atención la exposición del ponente.
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