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Conferencia del escritor Antonio Skármeta dentro del marco del Día del Idioma Español en Naciones Unidas

El escritor Antonio Skármeta durante su conferencia (Fotos: F. Guillarón)
El Embajador de Chile, el escritor, la Presidenta del Club del Libro, y la Jefa del Servicio Lingüístico de la División de Gestión de Conferencias de la ONU
(Fotos: F. Guillarón)
Vista del público asistente a la conferencia (Fotos: F. Guillarón)
El escritor leyendo un pasaje de su libro "El cartero de Neruda" (Fotos: F. Guillarón)
Vista de la mesa presidencial
(Fotos: F. Guillarón)
El escritor charlando y firmando libros al público (Fotos: F. Guillarón)
El periodista chileno Alberto Dufey entrevista al escritor (Fotos: F. Guillarón)

Dentro del marco del “Día del Idioma Español en las Naciones Unidas”, el Club del libro en Español, con la colaboración de la División de Gestión de Conferencias, el Servicio de Idiomas, la Sección de Traducción al Español de las Naciones Unidas en Ginebra y el Colegio Internacional de Ginebra, el lunes 11 de octubre, en la Sala XXIV del Palacio de las Naciones en Ginebra, tuvimos el placer de asistir a la Conferencia del escritor, guionista y realizador, Antonio Skármeta.

El acto se inició con unas palabras de bienvenida del Presidente del Club del Libro, Begoña Peris, quien agradeció al Sr. Skármeta su presencia y subrayó la importancia del “Día del Idioma Español” en Naciones Unidas, idioma que se ha visto galardonado con el Premio Nobel de Literatura otorgado al escritor peruano Mario Vargas Llosa.

A continuación el Embajador Representante Permanente de Chile ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales Excmo. Sr. Pedro Oyarce pronunció un magnífico discurso: "(pinche aquí para leer el discurso.)

Posteriormente tomó la palabra Marie-Josée de Saint Robert, Jefe del Servicio Lingüístico de la División de Gestión de Conferencias, quien en su breve y acertada ponencia expuso: "(pinche aquí para leer el discurso.)

Antonio Skármeta inició su conferencia manifestando su satisfacción por encontrarse en las Naciones Unidas, organización que, con su globalización, ha contribuido al conocimiento, a la mezcla de culturas, al desarrollo de los pueblos latinoamericanos y ha facilitado la invasión del territorio europeo y los temas europeos desde una mentalidad latinoamericana.

Se mostró encantado por encontrarse en una sala repleta de gente que le permitía resentir la emoción vivida en Nueva York, durante el estreno de la ópera “El Cartero de Neruda” del mexicano Daniel Catán, cuando Plácido Domingo, que interpretaba a Neruda, le invitó a subir al escenario para saludar con todos los artistas.

El escritor, que es una persona próxima y muy entrañable, haciendo gala de un gran sentido del humor, nos habló con entusiasmo de su vida, su carrera literaria, su relación con Neruda, y su experiencia política.

Skármeta inicia su carrera de escritor en la adolescencia cuando su padre le pregunta qué quiere hacer con su vida, y él contesta que quiere ser escritor. Sorprendentemente su padre no trata de convencerle de que haga algo distinto, más lucrativo, sino que le dice: “Me parece perfecto, pero si quieres ser escritor, tendrás que escribirme, cada semana un cuento”. Al cabo de unos meses, sin darse cuenta, había escrito su primer libro de cuentos. Más tarde, durante la época que quería ser actor como Marlon Brandon o James Dean, decide presentarse a las pruebas de admisión de la Escuela de Arte Dramático, y para el examen prepara “Oda al aire de Neruda”. Mientras actuaba miraba al jurado y veía caras muy serias, poco amistosas. Una vez finalizada la actuación, el Presidente del jurado se levanta y le dice: “¿Así que Skármeta, usted quiere ser actor?”, “sí maestro, me gustaría mucho” y “usted escoge como texto, nada menos que “Oda al aire de Neruda”;“sí señor”, “ ¿usted se da cuenta, joven, que sólo nos ha representado al poeta cuando éste se encuentra con el aire, pero que no ha representado al aire?” y “¿sabe usted por qué? porque para ser actor hay que tener imaginación”. Después de un breve silencio el maestro le dice: “¿A usted Skármeta, le gusta mucho la literatura?”, “sí, me gusta mucho, maestro”, “entonces sea usted escritor”.

Hablando de su relación con el poeta Neruda que ha sido siempre un fiel compañero de su obra, el escritor explicó que, desde siempre, él había tenido dos ídolos, dos grandes poetas: Gabriela Mistral y Neruda. Como la primera no vivía decidió hacer lo posible por conocer al segundo. De esta forma, cuando publica su primer libro “El Entusiasmo”, cuyo título, excesivamente optimista, achaca a que en esa época era delgado y tenía pelo, decidió nada más publicarlo ir a la Isla Negra para encontrarle, lo que en ese momento era un rito entre los escritores jóvenes, y le dijo: “ Mire poeta, por favor, lea este libro y dígame lo que piensa”, entonces Neruda le dijo “Sí, sí, cómo no, muchacho, vuelva dentro de dos meses”. Pero yo estaba tan impaciente que a las dos semanas estaba de vuelta en la casa de Pablo Neruda. Cuando Pablo abrió la puerta se presentó y le dijo “Poeta, soy yo” “ya veo” contestó Neruda “¿Qué le pareció mi libro? ¿Lo leyó?” “Sí, lo leí” y “¿Qué le pareció?” “Bueno”. Yo tenía que sujetarme un pie con otro para no levitar, el maestro encontraba mi primer libro “bueno”. Entonces Neruda bajó la vista y me dijo: “Pero esto que te digo no significa absolutamente nada, muchacho, porque todos los primeros libros de escritores chilenos son buenos”.

En relación a su literatura, nos dijo: tengo el hábito de trabajar con personajes corrientes, no con héroes, creo que el trazo del escritor lo termina el lector que es el que con su lectura completa la obra. En todos mis cuentos hasta en mi última novela, mi trabajo como escritor ha consistido en someter los temas universales a mi experiencia, para crear un arco voltaico, entre la cultura y la subcultura, entre lo clásico y lo cotidiano, entre lo divertido y lo trágico, entre lo banal y lo trascendente, entre vida y filosofía. Creo que el trabajo de la literatura es un trabajo político. Hay una transmisión de forma de pensar, de establecer una igualdad de oportunidades, de unir y mezclar clases sociales, una clara defensa de los derechos humanos. En ese sentido, es emblemático que en “Ardiente Paciencia o El Cartero de Neruda” coloque a un cartero prácticamente analfabeto, de clase social humilde junto con el rey de la palabra perteneciente a una clase social alta. A continuación nos leyó de forma magistral un capítulo de su libro “El Cartero de Neruda”.

Sobre el “Día del Idioma Español en Naciones Unidas” dijo que tenemos un idioma maravilloso, que nos permite movernos por el mundo con poderosa soberanía y autenticidad. Idioma que es acogido en el mundo con los brazos abiertos, lo que se confirma con el Nobel otorgado a Mario Vargas Llosa. El español está adquiriendo una enorme fuerza que se manifiesta, por ejemplo, en Estados Unidos, que se está convirtiendo en un país perfectamente bilingüe.

En cuanto al exilio nos dijo: Yo estuve fuera en un exilio voluntario porque en ese momento en Chile no había libertad, había una presión horrorosa, una masacre arbitraria y caótica de civiles, y decidí irme y hacer durante algunos años mi vida fuera. Pero esto es un desgarro enorme, esa rotura con la familia, con la comunidad. Un hombre es parte de la comunidad a la que pertenece y cuando te roban de ella, te arrancan, te producen una mutilación muy grande. De hecho, hoy en día mi familia está desparramada. Tengo nietos a los que adoro, en un lugar, hijos en otro y no estoy al tanto de sus padecimientos, de sus logros. El exilio es un mal mayor, tiene de positivo que te sitúa en otra culturas y en otras sociedades, te impulsa a abrir tu inteligencia, a ampliar tu alma, porque te obliga a ser más receptivo hacia las culturas que te acogen, a aprender otro lenguaje, a conocer la literatura; tu alma se democratiza porque se amplía, metes más mundo y pierdes ciertas convenciones, ciertas ideas no meditadas que tenías, rompes tus perjuicios.

Habitualmente quienes más sufren el exilio son las personas más pobres que se han entregado a la lucha política, que han perdido y quedan expuestos a culturas diferentes a las que no tienen acceso. El tiempo se convierte en un tiempo de espera, infinito, frustrante, y cuando recuperan el país, si lo recuperan, el país con el que soñaban es otro.

Nos contó lo duro que fue para los chilenos cuando el Presidente de la República, en los primeros tiempos de la democracia, en la televisión, dijo llorando que se había demostrado la existencia de crímenes contra la humanidad durante la dictadura chilena y añadió “Se hará justicia en la medida de los posible”, ese “En la medida de los posible” fue verdaderamente desgarrador para todos los chilenos.

Es en Alemania, donde escribe “Ardiente paciencia o El Cartero de Neruda”, su primer libro escrito en el exilio que tantos éxitos y satisfacciones le ha procurado. Ha sido llevado a la radio, al cine, e incluso se ha compuesto una ópera con su libreto.

De vuelta a Chile, hace un programa de televisión que él define como "actividad política", y que se llamaba el “Show de los libros” programa que empezó tímidamente y que acabó batiendo récords de audiencia. Es en ese momento cuando el presidente Ricardo Lagos le ofrece el puesto de Embajador en Alemania que aceptó, porque se inscribía dentro de un plan para elevar la cultura a un plano relevante.

Hablando del trabajo de embajador, nos dijo que es muy distinto al de escritor. Los lectores exigen del escritor una total pureza; el embajador necesita trabajar por etapas, aceptar compromisos, debe ampliar y profundizar las relaciones del país donde está con el país que le envía y representa a un país, a un gobierno y eso es un trabajo que no depende de los caprichos de la creación. En Alemania tuve muy buena recepción, muy buena prensa gracias a mi carrera anterior como intelectual democrático conocido en los medios alemanes y eso me supuso un apoyo enorme para mi trabajo de embajador.

Skármeta, que en la actualidad reside en Santiago de Chile, nos habló de su último libro que acaba de publicar en España, “Un padre de película”, libro de 150 páginas cuya acción se desarrolla en un pequeño pueblo del sur de Chile.

La Conferencia de Antonio Skármeta se desarrolló en un ambiente de máxima expectación y en un silencio sepulcral. Al final de la misma los asistentes le dedicaron una enorme y cálida ovación que se prolongó durante varios minutos.

El escritor acompañado por John Deighan, la Presidenta del Club del Libro, la Vicepresidenta, el Embajador chileno y Puri Capel (Fotos: F. Guillarón)
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