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Presentación del libro Victoria, Eros y Eolo del escritor Fernando Riquelme Lidón

Begoña Peris, Presidenta del Club del Libro, presentando al escritor (Foto F. Guillarón)
Fernando Riquelme Lidón durante su intervención (Foto F. Guillarón)
Vista de la mesa presidencial conformada por el Cónsul General de España en Ginebra, Carlos Vinuesa, el escritor y la Presidenta del Club del Libro (Foto F. Guillarón)
Vista del público asistente al evento
(Foto F. Guillarón)
La mesa presidencial
(Foto F. Guillarón)
El escritor firmando ejemplares de su libro Victoria, Eros y Eolo a los invitados
(Foto F. Guillarón)

El Club del Libro en Español, con el apoyo de la Misión Permanente de España ante las Naciones Unidas y los organismos internacionales, la Embajada de España en Berna y el Consulado General de España en Ginebra, tuvo el placer de presentar el jueves, día 11 de octubre, en la sala XXIII del Palacio de las Naciones a las 18h, el libro “Victoria, Eros y Eolo” del escritor Fernando Riquelme Lidón.

El Presidente del Club del Libro, Begoña Peris, abrió el acto con unas palabras de bienvenida y una breve presentación del libro “Victoria, Eros y Eolo”.

A continuación, el Cónsul General de España en Ginebra, Carlos Vinuesa, realizó la presentación de su compañero y amigo, el escritor Fernando Riquelme Lidón, al que definió como un diplomático experimentado tanto en la diplomacia lateral y bilateral como en la cultural y en la de cooperación, y al que no dudó en calificar como una persona directa y auténtica, sin pretensiones, que se presenta tal y como es, sin dobleces. Confesó desconocer las actividades literarias de Fernando Riquelme hasta el momento en que había iniciado la lectura de su libro “Victoria Eros y Eolo”, libro que le había permitido descubrir a un escritor con un gran dominio del lenguaje, una prosa directa y auténtica, a imagen de su propia personalidad. Terminó diciendo que “Victoria Eros y Eolo” le había parecido un libro muy interesante, ameno, de fácil lectura, con el que había disfrutado, y que le había permitido pasar un buen momento.

A petición de Fernando Riquelme, que consideraba que era conveniente que las personas que no habían tenido la oportunidad de leer el libro pudieran hacerse una idea de su contenido, Begoña Peris leyó el resumen que había escrito sobre “Victoria, Eros y Eolo”, para este acto.

“Publicada este año 2010, “Victoria, Eros y Eolo” es la segunda novela de su autor cuyo título nos deja vislumbrar los ingredientes que dan forma a la historia y que nos permiten disfrutar de un libro ameno, entretenido, cuya intriga nos traslada de España a Austria y a Siria, haciéndonos descubrir las entretelas de los Organismos internacionales, dándonos las claves de esos códigos secretos que modelan su manera de funcionar, y descubriéndonos una trama de corrupción y de fraude oculta bajo un maremágnum de datos técnicos e influencias políticas con un fondo de pasión amorosa.

La novela narra la historia de Victoria, una mujer joven, bella, divorciada de Jacinto, personaje violento que la acosa sin tregua, cuyo único apoyo es la amistad de su amiga Susana, y a quien un contrato de trabajo en un Organismo Internacional va a permitir cruzarse con una intensa galería de personajes que van a constituir el contrapunto a su vertiginosa carrera profesional, y le van a abrir las puertas hacia otro modo de vida que le hará reconciliarse con su pasado y encontrar la estabilidad que solucionará sus problemas.

Victoria es un personaje que lucha por no quedar encerrada dentro de ningún prototipo, quiere afirmarse como mujer y como persona, está dispuesta a buscar el amor, a hacerlo realidad y a amar sin ataduras, sin convencionalismos, pero al mismo tiempo, no duda en controlar sus sentimientos, luchar contra sus propias emociones, cuando intuye y siente que se ha equivocado en esa búsqueda del hombre libre, fuerte, que será capaz de aceptarla tal y como es y de acompañarla en el camino que se ha trazado, como ocurre cuando su camino se cruza con el polaco Piort.

Fernando Riquelme es un escritor de prosa fluida y elegante, que crea, basados en su memoria y en sus recuerdos, sus propios universos, con un evidente gusto por el detalle: “Salió del hotel, le gustó la calle arbolada, el tráfico razonable, los silenciosos tranvías y la arquitectura neoclásica circundante”. Se adentra con maestría en los tortuosos senderos de la psicología femenina, en la que indaga comunicándonos la sensación de que son las cosas más cercanas las que tienen el poder de cambiar nuestra vida. Demuestra una inusitada capacidad para implicar al lector en los avatares de sus personajes, lo que contribuye a facilitarnos la lectura, a hacernos disfrutar con ella y a engancharnos, haciendo difícil dejar de leer hasta el final.”

Fernando Riquelme dijo no haber escrito este libro con intencionalidad. Explicó que existen escritores cuyo método de trabajo consiste en escribir una trama y fijar unos hitos que les dan el desarrollo; por el contrario, hay otros que no planifican sino que se lanzan en pos de una idea, de unos personajes que van tomando cuerpo y señalan al escritor la vía a seguir. Confesó que este último era su caso, incluso admitió que hay personajes que van apareciendo según avanza la obra, que inicialmente no estaban previstos, no se había pensado que podrían aparecer; estos personajes van tomando cuerpo y señalan a veces otro camino a seguir. No soy un escritor profesional, escribo a salto de mata y solo, cuando tengo un proyecto entre manos, escribo sin un método preciso, con intermitencias, paso días sin escribir una línea y luego momentos en los que durante un largo período de tiempo escribo a diario.

“Victoria Eros y Eolo” es un libro que tiene como arranque mi experiencia en las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, donde tuve una experiencia muy enriquecedora que me abrió nuevas perspectivas haciéndome conocer desde dentro su función. A partir de esta experiencia fue instalándose en mí una reflexión que fue cuajando en la historia que he contado. En este libro coexisten tres historias: la primera, los episodios amorosos con sus satisfacciones y sus frustraciones, la segunda, la de la Cooperación al Desarrollo y la tercera, el acoso y la violencia de género; las tres tienen en común a su protagonista, Victoria. He intentado meterme en la piel de una mujer, en la psicología femenina aunque no me he aventurado demasiado, porque no he pretendido entrar en jardines que no conozco. Debo reconocer que los otros personajes que aparecen en el libro son complicados, pero no tienen el mismo peso que Victoria. He elegido como protagonista una mujer, quizás por salir del terreno trillado del universo masculino y porque la mujer se ha incorporado a tareas que antes eran típicamente masculinas. Esto es lo que contribuyó a que me decantara definitivamente por este personaje: una mujer revestida de una profesionalidad atípica, con un Máster de Harvard, que se incorpora al mundo laboral como una importante especialista. Se trata de un personaje muy humano con una vida privada muy actual, recién divorciada y con un gran deseo de desarrollar su afectividad. Quería crear un personaje actual que encarnara a muchas mujeres, espero haberlo conseguido.

Victoria es un personaje que ha ido creciendo y formándose a medida que avanzaba la narración. Es un personaje inventado. La historia no es un reflejo de la realidad aunque la ficción es relativa, porque uno escribe de acuerdo a su experiencia, como dice Begoña en su resumen, “uno crea con sus recuerdos y su memoria sus propios universos”. Donde encontramos un cierto reflejo de la realidad es en la Historia de la Cooperación al Desarrollo. Hay personas que han interpretado el libro como una crítica contra la práctica heterodoxa que se produce en los Organismos Internacionales al igual que ocurre en las empresas, pero en realidad no ha sido así, no ha habido ninguna idea de planificar una denuncia. Escribo por necesidad, por decir algo, por comunicar mis ideas. En mi caso es el corazón el que dicta mi escritura. Este libro tiene como objetivo entretener, pero si consigue provocar otras reacciones en el lector, no cabe duda que es un triunfo para el escritor.

El acto finalizó con un animado coloquio entre el escritor y el numeroso público asistente. Durante el mismo, Fernando Riquelme respondió a las preguntas sobre el libro “Victoria Eros y Eolo” y también a aquellas que se le efectuaron sobre su nuevo libro que se acaba de editar recientemente, “La piel asada del Bacalao” (Editorial Trea, Gijón). Se trata de una suerte de ensayo gastronómico, que combina la reflexión en torno al hecho gastronómico con recuerdos personales sobre el tema e información sobre diversos aspectos de la cultura, la alimentación, la cocina y la mesa. El título de la obra hace referencia a la piel del bacalao que es asada sobre la chapa, quedando retorcida y crujiente, y que a su padre le encantaba tomar con azúcar. Esta tradición culinaria la encontramos también en Finlandia, donde se las dan a los niños. Se trata de una tradición típica del Orihuela, lugar de nacimiento del autor, que no existe en otras partes de España y está emparentada con la forma de preparar otros pescados como los capellanes. El libro deja traslucir una cierta nostalgia de la cocina de mi infancia. Los capítulos del libro están destinados a la patata, los pimientos, los huevos, la cocina tradicional, la cocina molecular, a los modos y modas gastronómicas, los mercados, los quesos, la cocina de Nápoles, la cocina de las sobras, los platos de cuchara, a “hacer tripas callos”, al vino, a la Familia de la Gran Señora que es la morcilla y, por último, la dieta de Creta. “La Piel asada del bacalao” permite al lector efectuar un viaje gastronómico, cultural y retrospectivo de la mano de su autor, Fernando Riquelme.

El escritor acompañado por el Cónsul General de España en Ginebra, Carlos Vinuesa, y varios miembros de la junta directiva del Club del Libro:
(de izq. a der.) Isabel Aviles, Begoña Peris, Mirta Nordet, Carmen Celaya y Marisa Perreten.
Miembros del Club del Libro compartiendo impresiones sobre la conferencia (Foto: F. Guillarón)
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