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EXPOSICIÓN “MIS RETRATOS” DE LA PINTORA ECUATORIANA ALEGRÍA PÓLIT EN EL CHÂTEAU DE COPPET

Retrato de "Cristina", uno de los 9 retratos femeninos de la exposición.
Retrato de "Esteban", en cobre y óleo.

El Club del Libro en Español de las Naciones Unidas, en colaboración con la Misión del Ecuador ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales y el Colegio Internacional de Ginebra, ha participado por primera vez en toda su trayectoria, en un acto fuera del Palacio de las Naciones. El motivo que ha justificado esta decisión es que la Exposición “Mis Retratos” de Alegría Polit ha sido concebida ante todo como un evento benéfico, cuyo objetivo es la recaudación de fondos para la ONG “Los Chamitos”, fondos que serán utilizados en la financiación de cuatro proyectos de colegio-hospital para niños en América latina (Fundación “Luz y Vida” en Venezuela, “Corporación Héctor Abad Gómez” en Colombia, Conexión Colombia y Fundación “Luisa Mercado” en Nicaragua). Los cuatros proyectos son sin lugar a dudas admirables y muy interesantes.

La Exposición se ha desarrollado en una de las salas del magnífico Castillo de Coppet. Su apertura se inició con unas palabras del profesor John Deighan del Colegio Internacional de Ginebra, quien presentó a la artista Alegría Polit y leyó una carta de agradecimiento de la fundadora de la Fundación “Luz y Vida”, Miren Eguiguren Iraola.

Alegría Polit ha realizado en esta exposición un magnífico trabajo cuidando al máximo todos los detalles, desde la disposición de los cuadros, hasta la forma de presentarlos cubiertos por telas negras, que mantuvieron la expectación y la intriga hasta el momento en el que el salón, completamente lleno de gente, fue sumido en la oscuridad; momento que coincidió con la entrada de tres preciosas niñas revestidas con capas negras que llevaban en la mano unos faroles y que evolucionando, como si de un escenario se tratara, fueron descubriendo uno a uno todos los retratos que componen la muestra.

La exposición consta de 11 retratos, 9 femeninos: Loreto, Renata, Roció, Cristina, Maripé, Lilian Yolanda, Aurelie y Judith, y 2 masculinos: Mauricio y Esteban, realizados específicamente para esta ocasión. Todos están pintados con la exactitud de una técnica perfecta, destacando por su espontaneidad, su trazo decidido y vigoroso, lo que da como resultado una selección de imágenes que nos interpelan por su profundidad y su estética intemporal. Alegría sintetiza los diversos elementos de su pintura en puras líneas que invitan al espectador a completar su obra. Su trabajo nos transporta a través de nuestras propias sensaciones, rescatando la magia que se encuentra en lo cotidiano y creando un mundo particular a cada uno de los personajes retratados, de forma que la realidad se establece como tema de inspiración para la artista.

En esta serie de retratos Alegría Polit nos revela, a través de la línea, de la sensación de color, de la luz y de la oscuridad no sólo el rostro de sus amigos, sino también su personalidad en una puesta en escena teatral que no deja indiferente y que es su sello distintivo, fruto de su madurez artística.

Sus obras están marcadas por el color en toda su expresión: rojos llenos de fuerza, ocres plenos de calidez, cobres luminosos y óleos llenos de brillo, siendo esta elección de colores la que crea una continuidad que da unidad a sus composiciones, en las que las sombras contienen una enorme cantidad de tonalidades y cuyo resultado es un conjunto de pinturas capaces de despertar la reacción del espectador a través de sus trazos, de la predilección por el color, de la técnica de toques atrevidos, de la libertad de la forma, que no se deja aprisionar por la rigidez de la línea y por último a una indiscutible sabiduría cromática y de composición.

Al caminar por la exposición entre sus retratos, en los que destacan las expresiones de los ojos como si la pintora quisiera con esas once miradas que marcan tan variadas y distintas expresiones mostrarnos una parte de sí misma, podemos ver el de Cristina que nos contempla desde la lejanía de esa ventana que la sitúa más allá del mundo real. El espacio existente entre su rostro y su cuerpo se entreteje para crear una obra cuyos matices dependen del espectador y del tiempo que éste emplea en mirarla. Encontramos también el retrato de Loreto, un desnudo bellísimo pero no erótico, desnudo cuya iluminación acentúa su carnalidad obligando al espectador a admirar a esta mujer cuyo color rojo pone en evidencia su fuerza. El retrato de Mauricio en cobre y óleo transmite una sensación de proximidad, de naturalidad, el espectador penetra en el espacio pictórico atraído por el sentimiento de cordialidad que desprende la imagen que nos mira desde el cuadro. En el de Esteban también en cobre y óleo, el propio personaje contempla al espectador con una cierta distancia como si quisiera aislarse en ese universo particular que ha sido creado exclusivamente para él.

Alegría Polit muestra con esta serie de retratos su enorme sensibilidad que se manifiesta en esa integración visual de la posición del espectador en el cuadro.

Retrato de "Loreto",...desnudo cuya iluminación acentúa su carnalidad ... cuyo color rojo pone en evidencia su fuerza...
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