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CONFERENCIA “LA LARGA MARCHA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA”, POR JUAN LUIS ARSUAGA

El Cónsul General de España en Ginebra, D. Carlos Vinuesa, dando su discurso de bienvenida (Foto F. Guillarón)
El Presidente de la AFIE, D. Jorge Alvar, durante su intervención (Foto F. Guillarón)
Juan Luis Arsuaga durante la conferencia (Foto F. Guillarón)
Vista de la mesa presidencial
(Foto F. Guillarón)
Imágenes proyectadas durante la conferencia (Foto F. Guillarón)
Vista general de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones durante la conferencia (Foto F. Guillarón)
Juan Luis Arsuaga con Juan Cenzual
(Foto F. Guillarón)
Juan Luis Arsuaga acompañado de su esposa, Jorge Alvar y el Cónsul Carlos Vinuesa (Foto F. Guillarón)
Juan Luis Arsuaga flanqueado por, de izq. a der.: Begoña Peris, Jorge Alvar, la vicepresidenta de la AFIE, Ester Rubio, Carlos Vinuesa e Isabel Avilés (Foto F. Guillarón)

El viernes 18 de febrero, la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles, AFIE, en colaboración con la Misión de España y el Club del Libro en Español de las Naciones Unidas, tuvo el placer de presentar al arqueólogo, antropólogo y Premio Príncipe de Asturias, Juan Luis Arsuaga, quien en la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones, Sala XX del Palacio de las Naciones, en Ginebra, habló sobre “La larga marcha de la evolución humana”. El título que dio nombre a la conferencia corresponde a la segunda parte del libro “La especie elegida», que el conferenciante ha escrito con el antropólogo Ignacio Martínez Mendizábal.

Tras las palabras de bienvenida del Cónsul General de España en Ginebra, D. Carlos Vinuesa, el Presidente de la AFIE, D. Jorge Alvar, presentó al conferenciante haciendo un breve resumen de su carrera profesional y recalcando la importancia que las investigaciones de Arsuaga y los descubrimientos de Atapuerca han significado para el conocimiento de la evolución de los humanos en Europa.

Juan Luis Arsuaga de forma brillante, amena y muy entretenida nos introdujo en la historia de esta “Larga marcha de la evolución humana”, reconstituyendo la secuencia de lo acontecido durante esos millones de años, secuencia que ha seguido un curso paralelo a los descubrimientos de los fósiles de homínidos, desde el más antiguo Ardipithecus Ramidus, pasando por los Neandertal hasta llegar al descubrimiento del Homo Antecesor de Atapuerca, que vivió en la sierra burgalesa durante el Pleistoceno inferior, hace entre 780.000 y 1.000.000 de años.

Arsuaga inició su exposición diciendo que la única forma de explicarnos a nosotros mismos es conociendo nuestro pasado, porque nuestra naturaleza es fruto de la evolución, e insistió en que la existencia de la evolución ha dejado de ser materia de debate científico, considerándose una propiedad inherente a los seres vivos. En la actualidad, se considera que el hombre pertenece al orden de los Primates, al suborden de los Antropoides, a la familia de los Homínidos, al género Homo, especie Homo sapiens.

La sociedad comienza a tomar conciencia de la evolución, cuando en 1958 dos naturalistas, Charles Darwin y Alfred Wallace, trabajando independientemente, propusieron las mismas teorías y establecieron el concepto de “Selección Natural”, aunque es el nombre de Darwin el que ha quedado inseparablemente ligado a la Teoría de la Evolución. Darwin, en “El origen de las especies”, aunque no hacía mención de la especie humana sostenía que la naturaleza, en un ambiente determinado, selecciona a las poblaciones más aptas para la supervivencia frente a las peor adaptadas.

Es posteriormente en “El Origen del hombre y la Selección en relación al sexo” cuando Darwin aplica directamente esta teoría al hombre, integrando factores procedentes de campos tan dispares como la biogeografía, la paleontología, la anatomía comparada o la embriología, para tratar de demostrar esta descendencia común de todos los organismos.

Juan Luis Arsuaga dijo que fue Thomas Henry Huxley (abuelo de Aldoux Huxley autor de “Un mundo feliz”) defensor acérrimo de las teorías darwinianas, quien en su libro “El lugar del hombre en la Naturaleza”, publicado en 1863, considera por primera vez a los humanos como uno más entre los animales y es el primero, que basándose en la comparación anatómica entre el hombre y el mono, expone la idea de que el Homo Sapiens procede de un antepasado primate. Actualmente la teoría de la evolución combina estas propuestas de Darwin con las leyes de Mendel y los avances en genética, “Teoría Sintética”. Esta teoría se ha visto enriquecida por los avances en ciencias como la biología molecular, la genética del desarrollo y la paleontología.

Juan Luis Arsuaga dijo que se cree que dentro de los Australopithecus debieron existir numerosas especies en las distintas regiones de África, muy parecidas entre sí, como son ahora las dos especies de chimpancés que hay a un lado y otro del río Congo. Sabemos que esta separación geográfica se ha mantenido entre las poblaciones humanas de Europa y África durante cientos de miles de años, lo que nos lleva a admitir que los Neandertales y los Cromañones seamos dos especies distintas aunque muy parecidas. Los Neandertales se extinguieron en el sur de Europa, unos 10.000 años después de que llegaran a nuestro continente unos humanos diferentes, venidos de fuera. Esos extranjeros eran nuestros abuelos, los hombres de Cromañón y durante un largo periodo de tiempo se repartieron las tierras con los Neandertales, pero, aunque nada parece cambiar durante este periodo en la Europa mediterránea, ni siquiera el ecosistema, los neandertales desaparecen y nosotros los cromañones nos adueñamos del territorio. Es una evidencia, dijo Arsuaga, que el Homo Sapiens es africano pero no está claro que todas las especies de nuestra línea evolutiva, se originaran en África

Uno de los esqueletos humanoides más antiguos del mundo es Lucy, es un Australopithecus afarensis, de unos 3 millones de años y fue descubierto en Adis Abeba, Etiopía, por Johanson. Se trata del esqueleto de una hembra de 1 m de altura, 27 Kg de peso, de unos 20 años y con un cráneo minúsculo parecido al de un chimpancé. Era bípeda, lo que se deduce de la forma de la pelvis y de la articulación de la rodilla. Presentaba una ligera curvatura de pies y manos que llevan a pensar que trepaba a los árboles para pasar la noche. Sus piernas eran proporcionalmente más largas que los brazos. Debe su nombre a la canción de los Beatles “Lucy in the sky with diamonds”, que escuchaba el equipo cuando fue descubierta. Lucy se encuentra en un punto anterior al de los homínidos bípedos.

Juan Luis Arsuaga explicó que el Homo Sapiens más antiguo que se conoce se descubrió en Omo Kibish en Etiopía y que sus características son consecuencia de su adaptación a la postura erecta y a su forma de caminar bípeda, que les diferencia de sus parientes primates más próximos, el gorila, el orangután y el chimpancé. Gracias a la columna vertebral cuyo centro de gravedad se sitúa encima de la superficie que constituyen los pies y a los músculos abductores característicos de nuestra especie pueden mantener la estabilidad; esto, añadido a la modificación de la pelvis, a la rodilla que sólo se dobla en un sentido, al hueso del talón alargado y al pulgar alineado con el resto de los dedos de los pies, les permite ser grandes caminantes y dar largas zancadas, permitiéndoles realizar grandes recorridos en busca de comida y caza y dándoles una mayor resistencia. La postura bípeda tiene la ventaja de dejar libres las manos, que se convierten, gracias a la adaptación del pulgar que puede rotar y oponerse al resto de los dedos de la mano, en un instrumento muy preciso además de permitir el transporte de cosas. Es por ello que muchos científicos consideran al hombre como una máquina casi perfecta.

El Homo Sapiens, en el curso de la evolución y en relación a sus antepasados prehistóricos, ha duplicado el tamaño del cuerpo y el del cerebro. Su cráneo es grande en comparación con el cuerpo; tiene una bóveda craneana redonda y elevada, una cara aplanada y una mandíbula de tamaño reducido, a diferencia de los humanos primitivos que tenían una frente poco prominente, una mandíbula dirigida hacia delante que recuerda a las características del cráneo del chimpancé. Dicho aumento del tamaño del cráneo ha requerido un ensanchamiento de la pelvis para que el feto pueda pasar a través del canal del parto, lo que implica una pérdida de velocidad en la locomoción. La evolución actúa no solamente seleccionando características que podamos calificar de funcionales sino también estéticas, simplemente porque gustan. Un ejemplo sería la nariz, sólo los humanos la tenemos prominente y en realidad no se puede decir que sea un órgano olfativo potente. En relación a los órganos sexuales está claro que hay una adaptación en función de la forma de vida. Los chimpancés que son más promiscuos que los gorilas tienen los testículos pequeños porque no necesitan gran cantidad de espermatozoides ya que los machos pueden copular con varias hembras, en cambio los gorilas, como solamente uno, el más fuerte, gana el derecho de copular con las hembras, tienen los testículos grandes para poder almacenar gran cantidad de espermatozoides y garantizar la supervivencia de la especie. Juan Luis Arsuaga comentó que hay ciertas características evolutivas particulares de los homínidos como por ejemplo que a éstos les crece el pelo indefinidamente, lo que no ocurre con los primates, o que somos los únicos capaces de hablar. También nos dijo que es posible que en un futuro con el aumento de la inteligencia y la disminución de la fuerza física nuestros órganos se vean afectados y consideró que en este momento, con los avances establecidos por la ciencia, podemos decir que no existe una evolución, aunque hay una selección natural normalizadora en el sentido de que los individuos inviables no llegan a nacer y hay algo de selección natural orientada, direccional, por ejemplo en relación con la resistencia a ciertas enfermedades, pero nada espectacular en relación al aspecto físico.

En la Dordogne, en Francia, se descubrió el primer esqueleto de Homo Sapiens, el hombre de Cromañón. Este primer esqueleto llamado “el viejo” tenía un caja craneana muy voluminosa y condujo a algunas conclusiones erróneas ya que se supuso, no se sabe bien por qué, que eran promiscuos libidinosos y viciosos. Años más tarde se descubrió que este cráneo presentaba rasgos patológicos debido a alguna enfermedad, por lo que no se podían establecer en base a él generalidades de grupo. Gracias al descubrimiento de nuevos restos y a una docena de individuos del mismo tipo que se encontraron en las grutas de Grimaldi en Italia se han podido establecer las características de estos homínidos de forma más fiable.

Aunque el hombre de Neandertal se descubre primero en Europa, en Alemania, en la localidad que le dio su nombre, también existieron en Asia. Han aparecido restos en China y en África. Este homínido tenía una complexión robusta, la cara prominente, los arcos supra orbitarios salientes, la frente baja e inclinada, la mandíbula sin mentón, y una gran cavidad nasal, probablemente como adaptación a un clima seco a frío. Tenían la pelvis ancha y las extremidades cortas, eran hábiles recolectores, cazadores y carroñeros, disponían de una gran variedad de útiles de piedra, tallaban el sílex, usaban el fuego, cuidaban a sus ancianos e impedidos y enterraban a sus muertos. Hacia el final del Paleolítico coexisten con el hombre moderno aunque acabaron desapareciendo quizás debido a enfermedades o simplemente a causa de una peor adaptación al medio.

Arsuaga dijo que Atapuerca es mucho más que un yacimiento, es una montaña que contiene muchos yacimientos, un acumulador de historias que incluyen los trabajos de los investigadores. No es un lugar cualquiera, es un lugar declarado patrimonio de la humanidad. Hablando del yacimiento de Atapuerca, explicó que en la Gran Dolina se encontraron restos humanos mezclados con los de animales, algunos de estos restos presentaban estrías de corte producidas por el filo de un instrumento de piedra, lo que lleva a pensar que formaron parte de un festín caníbal. En relación a los restos encontrados en la Sima de los Huesos en Atapuerca estos eran de pre-neandertales, que se acabaron transformando en neandertales, este es uno de los mecanismos de transformación completa de una especie en otra. Otro mecanismo de transformación de las especies es la “especiación” que consiste en la aparición de una nueva especie, a partir de tan solo una porción de la especie madre, que continúa existiendo, sin importar lo parecidas que sean morfológicamente la especie madre y la especie hija. En el primer caso no hay un aumento del número de especies pero en el segundo sí, porque donde antes había una, ahora hay dos, es esta especiación la responsable del incremento de la biodiversidad. Hablando de la especie Homo Antecessor encontrada en Atapuerca dijo que tenía 1,2 millones de años o quizás 1,4. Para datar los huesos se han utilizado dos métodos físicos, el paleomagnetismo y los rayos cósmicos y la paleontología tradicional (biocronología), es esta última la que Arsuaga prefiere. A continuación relató lo que le ocurrió durante la ceremonia de entrega del Premio Príncipe de Asturias, cuando el Príncipe Felipe le preguntó cómo se conocía la edad de los restos encontrados. Al explicárselo Arsuaga, el Príncipe quiso saber si estas dataciones eran realmente exactas, entonces Arsuaga le contestó “Tendrá usted que confiar en nosotros Alteza”.

Hablando de sus colaboraciones con otros científicos y en otros yacimientos nos dijo que estando en la isla Indonesia de Flores, donde se descubrió el Homo floreriensis o hombre de flores que fue contemporáneo del Homo Sapiens, que era de tamaño muy pequeño tanto de cuerpo como de cerebro, contrajo la malaria y es esta enfermedad la que le permitiría conocer en el hospital, en Madrid al Dr. Jorge Alvar quien se la diagnosticó y que se convirtió en su amigo.

Arsuaga nos dijo que las diferencias entre las poblaciones humanas, no se encuentran ni en la anatomía ni en la genética, solo en unos pocos rasgos nada significativos como la pigmentación, tipo de pelo, etc.

Al final de la conferencia, que duró dos horas, que pasaron en un vuelo, se estableció un coloquio con el público asistente.

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