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CONFERENCIA “REPENSAR LA FE DESDE EL MUNDO ANDINO”, POR EL PADRE SIMÓN PIERRE ARNOLD

El viernes 15 de abril, a las 18.30h, en la Sala VIII del Palacio de las Naciones en Ginebra, el Club del Libro en Español de las Naciones Unidas y la Representación Permanente del Gran Ducado de Luxemburgo ante las NN.UU., en colaboración con la Representación Permanente de España ante las NN.UU., tienen el placer de presentar la conferencia “Repensar la fe desde el mundo andino” por el padre Simón Pierre Arnold de la Orden Sacerdotal Benedictina.

Simón Pierre Arnold nació en Bélgica en 1947, monje benedictino del priorato de Wavreumont, en Stavelot, vive en Perú desde hace 36 años, donde fruto de su opción por una vida contemplativa y al servicio de los pobres, ha fundado y reconstruido un monasterio en el Altiplano peruano, en Chucuito, a 4.000 metros de altitud en Puco, en el centro de la cultura Aimara.

La reconstrucción y fundación del monasterio tiene una doble finalidad espiritual y de insuflar nueva vida al pueblo apoyándose en el turismo, de forma que una parte de sus instalaciones están destinadas a hotel, lo que ha permitido crear una escuela, dispensario y mejorar la vida de sus habitantes.

Simón Pierre Arnold es Doctor en Comunicación Social y Licenciado en Teología, se ha consagrado desde hace muchos años a la formación y el diálogo interreligioso entre culturas y espiritualidades andinas. Ha sido responsable, durante 9 años, del equipo de teólogos de la Confederación latinoamericana de religiosos (CLAR). Actualmente es director de un centro de espiritualidad que, siguiendo la tradición benedictina, ofrece formación y acompañamiento espiritual en Lima y en el Altiplano. Dirige también un instituto de estudios de investigación y de publicación sobre la cultura andina, especialmente Aimara, lo que le ha llevado a ser considerado como uno de los pioneros de la Teología andina.

En relación a la cultura aimara, Simón Pierre Arnold nos dice: “Considero un enorme privilegio el hecho de poder vivir en medio de un pueblo hundido en la pobreza y, no pocas veces, en la pobreza extrema, que ha sabido conservar, casi en su pureza original, su religión ancestral, a la vez que supo dejarla impregnar por influencias diversas, cuidadosamente seleccionadas, entre otras el cristianismo y, más recientemente, la modernidad. La religión andina representa, sin duda, un caso único en el mundo, de una fe plenamente autóctona y a la vez, plenamente cristiana. Este privilegio, lo debo a la confianza de mis amigos andinos y, muy especialmente, de mi amigo yatiri Don José, que me permitió “descalzarme” ante el sublime misterio de su espiritualidad. Este hombre mayor, bueno y humilde, es un verdadero cristiano, un hombre de evangelio y, al mismo tiempo, un sabio de su cultura, un médico de las almas y de los cuerpos, un consejero admirable y un artista del gesto ritual. Su fe cristiana, encarnada en su fe andina, me permitió emprender, bajo su guía, un camino personal de conversión y de iluminación espiritual. En la belleza de sus ritos y la dulzura de sus palabras simplísimas, he vuelto a encontrar el fundamento elemental de mi fe. Desde varios años ya, compartimos con alegría, respeto mutuo y modestia, nuestro ministerio sacerdotal respectivo. De él aprendí la importancia de la belleza y de la minucia del gesto, en armonía con el cosmos y los seres vivientes, la sencillez de lo que es realmente profundo, y la bondad como condición esencial de la fecundidad de todo acto religioso. Mis hermanos y hermanas Aimaras me han permitido tomar conciencia, de que antes que doctrina, normas y dogmas, debate de ideas y polémicas teológicas, la religión es “bendición”, es su fundamento, su razón de ser y su condición de credibilidad. Sin ella, el resto es viento o, a veces, veneno mortal.

Asimismo, en el contexto andino, no sólo el catolicismo popular, como piso de negociación e interacción entre la religión del “otro” y la religión originaria, se revela como un riquísimo espacio creativo, sino que la propia ritualidad originaria en su estado cristiano actual, integra nuevos elementos del mundo cristiano. En la más pura tradición de las Iglesias primitivas que se expandieron en mundos diversos, recogiendo de esta pluralidad de culturas su precioso carácter de catolicidad, ¿no sería acaso tiempo de reconocer la legitimidad cristiana de formas diversas de expresión de la fe, en una sana y respetuosa cohabitación dialogante? Esta es, a mi parecer, una magnífica oportunidad y un paso necesario, previo al diálogo con otras Iglesias y otras religiones no cristianas y no bíblicas”.

Simón Pierre Arnold es periodista y cronista religioso. Ha trabajado, entre otros, en el diario belga “Le Soir“.

Pensador atípico, es autor de numerosos libros entre los que destacaremos “Tiempo de Crisis tiempo de esperanza”, “Al Riesgo de Jesucristo”. En este último el escritor, sin cuestionar los fundamentos de los votos religiosos, refresca el discurso que los acompaña y trata de revisar su formulación para dar a los religiosos el deseo de afrontar el riesgo que constituye la vida religiosa. Las turbulencias que atraviesa hoy en día la vida religiosa constituyen una extraordinaria ocasión de conversión si son vividas como una llamada a volver a los fundamentos sobre los que fue construida. Con esta convicción, Simón Pierre Arnold propone a los religiosos en las páginas de este libro un trabajo de oración que les remita a los tres ejes fundamentales de la vida religiosa que son la pobreza, la castidad y la obediencia, con la doble perspectiva de fidelidad al evangelio y a las interpelaciones del mundo contemporáneo. Aunque escrito en un contexto latinoamericano, “Al Riesgo de Jesucristo” permite a los religiosos dar un sentido al compromiso adquirido a la vez que les ayuda a encontrar la fuerza y la audacia para seguir en estos tiempos a Jesucristo.

Su obra “Fe salvaje” es un ensayo de teología poética, en el que su autor nos libra las reflexiones de un monje benedictino sobre la fe, libre de todo dogma y de toda condición externa, que encuentra su fuente en la relación con Jesucristo. Constituye el testimonio de un cristiano inmerso en su tiempo, en busca de Dios y de un nuevo lenguaje de la Teología. Se trata de una revisión a la vez intelectual y contemplativa que realiza el autor de su fe cristiana. Sus páginas tienen el sabor modesto, apasionado y doloroso que Simón Pierre Arnold llama “Balance provisional de un teólogo perplejo”. Inspirado por su larga experiencia entre los Aimaras, por su cultura, por su trabajo como pionero de la teología andina y por sus múltiples compromisos con el mundo latino americano, este libro constituye un intento de reformulación de las convicciones de su autor y es el eco de una intensa búsqueda mística que ha surgido por todas partes en el mundo. En sus páginas no encontraremos ni dogmas ni apologías, únicamente la apología de la duda y el diálogo y el dogma de lo inacabado y de la incertitud.

Poeta reconocido, sus poesías han sido editadas en una antología poética. Enamorado de la música ha editados discos de canciones religiosas.

Simon Pierre Arnold dice encontrar su inspiración en la oración, la vida de los pobres a los que ha ligado su vida y la música que practica como pianista. Este itinerario tan diverso y plural explica la autenticidad y vivacidad de sus obras.

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