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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “UNA NOVIA VESTIDA DE NEGRO”, BIOGRAFÍA DE CONSUELO SUNCÍN, CONDESA DE SAINT-EXUPÉRY, DE LA ESCRITORA MARIE-HÉLÈNE CARBONEL

El Club del Libro en Español, en colaboración con la Misión Permanente de El Salvador ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, y el apoyo de la Misión Permanente de España ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, tuvo el placer de presentar el pasado 20 de septiembre en la Sala IV del Palacio de las Naciones en Ginebra, el libro “Una novia vestida de negro” biografía de Consuelo Suncín, Condesa de Saint-Exupéry, de la escritora francesa Marie Hélène Carbonel, quien ha escrito este libro en colaboración con Martine Fransioli Martínez, esposa del heredero de Consuelo, José Martínez Fructuoso.

Tras unas palabras de bienvenida de la Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris, tomó la palabra el Embajador de El Salvador ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, Eugenio Arene, quién señaló la importancia de esta biografía en la que Consuelo es “texto” y no “pretexto“, y subrayó el enorme valor del trabajo realizado por Marie Hélène Carbonel para recuperar la imagen como artista, intelectual y como hispana de Consuelo Suncín, quien a pesar de ser salvadoreña, es conocida en su país siempre o casi siempre por su relación con Saint-Exupéry, y por haber inspirado el personaje de la Rosa en el Principito.

Eugenio Arene recordó que El Salvador tenía durante la primera mitad del siglo XX más de un tercio de su población en el exterior, y que en esa época se consideró a Consuelo Suncín como la “Sacerdotisa de la Diáspora Salvadoreña”. Discurso del Sr. Eugenio Arene

Marie Hélène Carbonel, francesa nacida en Oran Argel, destacada hispanista, profesora de Letras Hispánicas en la Cátedra Goya del Centro Universitario Mediterráneo en Niza, especialista en la novela española del siglo XX, distinguida con el Lazo de la Orden de Isabel La Católica por su trabajo para dar a conocer a España y su cultura, nos introdujo en la vida de esta mujer fascinante, Consuelo Suncín, Condesa de Saint-Exupéry, artista polifacética, pintora, escultora, escritora, cuentista, descubriéndonos, al mismo tiempo, ayudada por diapositivas y con el apoyo de la música, la deslumbrante personalidad de Consuelo y el indeleble encanto y atractivo que emanaba de esta mujer.

Nacida en 1901, en el Salvador, en la localidad de Armenia, hija de un plantador de café, una mujer libre, a la que Marie Hélène Carbonel calificó “como una latinoamericana hasta la médula”, que se codeará con las figuras artísticas e intelectuales más importantes existentes entre las dos grandes guerras y cuya vida no puede resumirse a los 13 años de “martirio” que vivió con Saint-Exupéry. La propia madre de la artista le decía, en relación a este matrimonio, “es tu cruz llévala”.

Para la realización del libro “Una novia vestida de negro”, que cuenta con 600 páginas de texto y 32 páginas de ilustraciones, la escritora ha utilizando diarios íntimos, cartas inéditas, fotos y grabaciones audiovisuales realizadas por Consuelo antes de morir. Ordenar y rescatar de este desorganizado archivo “toda la parte hispana que había sido sistemáticamente ignorada”, ha constituido un largo y laborioso trabajo de investigación. La pauta para el avance y desarrollo de esta biografía la dio la propia Consuelo Suncín, quien en 1978, sintiéndose morir y viendo que escribir le era cada vez más difícil, decide grabar sus recuerdos y contar la verdad sobre su vida. La grabación resultante es una grabación surrealista, propia del realismo mágico del que se inspiró y nutrió; durante la misma habla, como si estuvieran a su lado, con los hombres que jalonaron su vida.

Durante 30 años Consuelo tuvo una vida fantástica, en la que fue totalmente libre. Aunque nació en 1901, de padre salvadoreño y madre guatemalteca, a Consuelo le gustaba decir que había nacido en 1907, simplemente porque le gustaba más esta fecha, que será la que posteriormente figurará en su lapida. Pasó su niñez en el Salvador, donde recibió una excelente educación, y aunque no se sentía querida por su madre Ercilia Sandoval ni por sus hermanas Dolores y Amanda, adoraba a su padre Félix Suncín. Un día esperaba a su padre en la puerta de casa, éste llega a caballo y ve que Consuelo tiene toda la espalda ensangrentada, al preguntarle qué le ha pasado, la niña le dice que su madre le ha pegado porque ha enterrado las monedas de plata para que crezca un árbol de monedas y él no tenga que irse. Su padre le dijo “Ves hija, lo que pasa cuando alguien no te entiende”.

Consuelo desde pequeña tenía una imagen mágica de su futuro, su ambición no era el ser un hombre, sino ser reina de un país lejano.

Sale del Salvador con 18 años para estudiar Bellas Artes, en San Francisco. En esta ciudad descubrirá la existencia de su hermano, Humberto Oviedo Hernández, hijo ilegítimo de su padre, con el que tendrá una magnífica relación y quien le dará el apelativo de “la pulga”. Será también en San Francisco donde se casará, por primera vez, con Ricardo Cárdenas, comerciante especialista en pinturas para artistas. El matrimonio se divorciará a los tres años en Mérida, México. Pudimos ver el acta de divorcio que nos mostró Marie Hélène.

En México con 24 años empieza a estudiar periodismo, entrevistando a José Vasconcelos, en esa época Ministro de la Cultura y de la Educación de México. Ambos caen víctimas uno del encanto del otro. Él es escritor y filósofo, por lo que Consuelo le llama cariñosamente Pitágoras. Vasconcelos en sus escritos la llama Charito, aunque en su autobiografía hay un momento en el que aparece su verdadero nombre, Consuelo.

Es Vasconcelos quien la apoda “La Sherezade del trópico” por su habilidad como cuentista y quien decía de Consuelo "Esta mujer es más peligrosa por el verbo que por la belleza". Su relación con Vasconcelos, le permitirá codearse con los grandes de la cultura mexicana de la época, como Diego Rivera del que será alumna, y Gabriela Mistral, colaboradora de Vasconcelos a la que pide consejos para escribir. Vasconcelos deja su puesto de Ministro, sigue dirigiendo el diario “La antorcha”, y se traslada a París con su familia, mujer e hijos, en un momento en el que Hispanoamérica está de moda en Francia.

En 1925 Consuelo viaja a París con un pasaje pagado por Vasconcelos para estudiar francés. Es en París donde el pintor Van Dogen le presentará, en su taller, a Enrique Gómez Carrillo, quien tiene 30 años más que ella, crítico literario, escritor, Cónsul General de Guatemala en Francia, y más tarde por razones políticas, diplomático argentino, del que se enamora y con el que se casa con 26 años.

Gómez Carrillo quien había sido novio de la madre de Consuelo, era un reconocido galán con dos matrimonios, uno con Aurora Cáceres, escritora e hija del Presidente de Perú y el segundo con la cantante y actriz Raquel Meller y numerosas relaciones a sus espaldas, tuvo como amante a Mata-Hari.

Gómez Carrillo, al que Consuelo amará profundamente, le aportará una gran serenidad. De él decía que lo era "todo: un padre, un amante, un hermano, un esposo". Enrique muere sólo 11 meses después de la boda, dejando en Consuelo un vacío que nunca conseguirá llenar. Siempre dirá que ha sido el hombre al que más ha echado de menos.

Durante este período de su vida, gracias a Gómez Carrillo, también apodado el “Príncipe de los Cronistas”, se relaciona con la intelectualidad francesa, belga, e italiana. Entre sus amigos se encuentran el poeta, dramaturgo y premio Nobel de Literatura, Maeterlinck, los poetas Gabriele D’Annunzio, Verlaine, el caricaturista salvadoreño Tonio Salazar, el escritor nicaragüense Rubén Darío, el matemático y filosofo Poincaré y el político George Clémenceau.

En 1927 fallece Gómez Carrillo, dejando viuda a Consuelo, quien hereda su pensión de diplomático, sus derechos de autor, una enorme fortuna y una casa en Niza. Gómez Carrillo que tenía una hija a la que había reconocido a pesar de no estar casado con su madre, hizo tres testamentos, el último dejando todos sus bienes a Consuelo. Una vez viuda, tuvo una relación con Gabrielle de D’Annunzio que la llama el “Volcancito”.

Respondiendo a una invitación del Presidente Irigoyen para dar una serie de conferencias, se embarca en el Massilia rumbo a Argentina con un grupo de intelectuales franceses, entre los que se encuentran el editor Benjamín Crémieux, el pianista Ricardo Viñer, quien le compone la habanera “La niña del Massilia”. Durante los 18 días que dura la travesía, Consuelo viaja de incógnito. Al llegar a Buenos Aires, donde es recibida como una reina, es cuando sus acompañantes se enteran de su identidad.

Enseguida estalla el golpe militar del 6 de septiembre de 1930 en el que Irigoyen es derrocado por el General José Félix Uriburu. Consuelo nos ha dejado testimonio de estos acontecimientos en un diario escrito en el hotel donde se hospedaba.

En esta época Consuelo es una artista de prestigio y reconocido talento, una mujer famosa y muy rica.

En 1929 en los salones de la Alianza Francesa, Crémieux le presentará a “un francés muy simpático”, Antoine de Saint-Exupéry, quien es inmediatamente seducido por la personalidad volcánica de esta mujer y la invita a ver Buenos Aires desde el aire. Consuelo dirá de este encuentro “no pude decir que no, quedé presa de este hombre”.

Durante el vuelo, Antoine le pide a Consuelo un beso. Ésta se niega alegando su viudedad, pero Antoine insiste diciendo que lo que pasa es que le encuentra feo, pero que si no le da un beso dejará caer el avión. El avión inicia su descenso y Consuelo le besa, cuando el avión inicia de nuevo su subida, le pide que sea su mujer y sólo accede a aterrizar cuando obtiene el sí.

Se casarán en Niza, Francia, en 1931. Consuelo se casa con el vestido que Raquel Meller lució cuando interpretó “El relicario”, de negro, gesto de desafío hacia la familia del piloto y escritor, que no aceptaban a la mujer exótica y extraña que había elegido Antoine. Ella misma, antes de morir, evocará este día diciendo “Llevaba el luto de mí misma, de lo que era de veras y de lo que me negaban ser”. Es este hecho tan cargado de simbolismo el que da título a esta biografía de Marie Hélène Carbonel.

En el anuncio de la boda figuraba: Consuelo de Suncín de Sandoval de Saint-Exupéry.

El matrimonio va bien hasta que Antoine obtiene el Premio Fémina y el Premio Goncourt por su libro “Vol de Nuit”, premios que se le suben a la cabeza. Deja a Consuelo, va con unas y con otras e incluso viven separados en casas distintas. Durante este período de “martirio” y sufrimiento, Consuelo se vuelca en el arte y en sus actividades intelectuales, llegando a posar para Man Ray en las series fotográficas tituladas “Parisinas elegantes” y “La moda en el Congo”. Es en este momento cuando dice “Prefiero una parte de un hombre inteligente a uno entero y mediocre”.

Durante su matrimonio con Saint-Exupéry se hizo amiga de pintores surrealistas como Marcel Duchamps, Oscar Domínguez, Balthus, André Breton y André Derain, que van a tener una enorme influencia en su pintura y a artistas como Miró, Picasso, Dalí.

Durante la Segunda Guerra Mundial Saint-Exupéry va a Nueva York, abandonando a Consuelo en Francia. Ésta se refugia en Oppéde, zona libre del sur del país, con un grupo de alumnos de la escuela de Bellas Artes y organiza con el arquitecto Bernard Zehfuss , mientras realizan proyectos artísticos y de arquitectura, un corpúsculo de resistencia contra los alemanes. Esta experiencia la plasma en su libro “Oppéde” que es publicado en América en inglés y francés y con el que obtiene un gran éxito. Este libro ha sido objeto de una reedición recientemente en Gallimard.

Saint-Exupéry se estrella en Guatemala, en la tierra de Gómez Carrillo, siendo su suegra la que va a atenderle, evitando que le corten la mano. Consuelo, que viajaba a El Salvador, cambia de destino dirigiéndose hacia Guatemala para cuidarle. Le lleva a El Salvador hasta que se recupera, momento en que vuelve a Nueva York, ya que siguen separados.

Saint-Exupéry encierra a Consuelo en un manicomio en Berna, le vacía su piso y la manda al Hotel Lutecia en la rive gauche, pero se queda sin dinero y como en esos años las mujeres no pueden alquilar un piso tiene que dormir en el camión de la mudanza, hasta que Benjamín Pérez le ofrece un piso alquilado donde vivirá hasta la ocupación. Pide el divorcio a Saint-Exupéry, pero él se lo niega.

Consuelo viaja a Nueva York para reunirse con su marido. Éste desaparece en vuelo durante una misión el 31 de julio de 1944, cuando acababa de hacer su aparición “El Principito”, libro en el que Saint-Exupéry imagina a su esposa Consuelo como la “Flor”. La “Rosa” es un acto de contrición de Antoine a Consuelo, quien quiere hacerse perdonar su comportamiento y su huida de Francia cuando su país estaba en guerra. No se le declarará oficialmente muerto hasta un año después de su desaparición.

En 1945 desoyendo los consejos de Vasconcelos que le aconseja ir a vivir a El Salvador, Consuelo regresa a Francia, a Grasse, dedicándose durante los años que preceden a su fallecimiento a pintar, realizando numerosas exposiciones y a perpetuar la memoria de Gómez Carrillo y de Saint-Exupéry.

Es un momento de locura de Consuelo quien se comprará un “bateau mouche” al que llamará “El Principito”. Viajará en numerosas ocasiones a Hispanoamérica.

Muere en 1979, reposa en el cementerio del Père Lachaise en París, al lado de su segundo marido, Enrique Gómez Carrillo.

La biografía escrita por Marie Hélène Carbonel ha sido publicada en francés “porque Francia tenía que conocer toda la historia”, pero considera que es “una verdadera pena, que no se traduzca al español para que El Salvador, España y toda Latinoamérica, conozcan y sepan quien fue esta mujer”.

Durante la conferencia pudimos apreciar una empatía especial de Marie Hélène hacia Consuelo, la autora reconoce que “cinco años de investigación y redacción dejan huella, de ahí que efectivamente se pueda decir que existe una complicidad, y una cierta similitud, en algunos momentos entre mi vida y la de Consuelo de forma que me ha sido fácil ponerme en ocasiones en su lugar”.

Marie Hélène Carbonel consiguió transmitir durante su conferencia toda la vitalidad, atractivo e intensidad de la personalidad de Consuelo, despertando entre los asistentes un enorme y excepcional interés por la lectura de esta biografía “Una novia vestida de negro”.

Marie Hélène Carbonel durante su exposición acompañada por el Embajador de El Salvador ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, Eugenio Arene y la Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris (Fotos: F. Guillarón)
La escritora flanqueada por de izq. a der. Miguel Rodríguez, de Mundo Hispánico, Puri Capel, el Embajador Sr. Arene, Begoña Peris, Genara Roviralta y Mirta Nordet (Foto: F. Guillarón)
La escritora Marie Hélène Carbonel y asistentes a la conferencia (Foto: F. Guillarón)
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