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PROYECCIÓN DE LA PELÍCULA “DONDE ACABAN LOS CAMINOS”, BASADA EN EL LIBRO DE MARIO MONTEFORTE TOLEDO

La Presidenta del Club del Libro pronunciando las palabras de bienvenida
(Foto: F. Guillarón)
El Embajador Representante Permanente de Guatemala ante la ONU, Carlos Ramiro Martínez Alvarado, durante su intervención
(Foto: F. Guillarón)
La Presidenta del Club del Libro, el Embajador Representante Permanente de Guatemala ante la ONU y Ana Regina Toledo, Presidenta de la Asociación Mario Monteforte Toledo y sobrina nieta del escritor
(Foto: F. Guillarón)
Donde acaban los caminos, novela del escritor Mario Monteforte Toledo, fuente de inspiración de la película del mismo nombre (Foto: F. Guillarón)
Proyección de la película Donde acaban los caminos en el Palacio de las Naciones de Ginebra (Foto: F. Guillarón)

El martes 6 de diciembre, el Club del Libro en Español de las Naciones Unidas y la Representación Permanente de Guatemala ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, tuvieron el placer de presentar, con motivo del centenario del nacimiento del escritor guatemalteco, Mario Monteforte Toledo, la película “Donde acaban los caminos” del director mexicano Carlos García Agraz, basada en el libro del mismo título del escritor.

El acto se inició con unas palabras de bienvenida de la Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris, quien agradeció a Ana Regina Toledo, Presidenta de la Asociación Mario Monteforte Toledo y sobrina nieta del escritor, y a la Representación Permanente de Guatemala ante la ONU, y a su Embajador Carlos Ramiro Martínez Alvarado, la oportunidad de conmemorar en las Naciones Unidas el centenario del nacimiento de Mario Monteforte Toledo, uno de los nombres fuertes de la literatura guatemalteca, considerado como el segundo novelista más importante de Guatemala y uno de los narradores clave en la conformación de la literatura latinoamericana.

A continuación tomó la palabra el Embajador Representante Permanente de Guatemala ante la ONU, Carlos Ramiro Martínez Alvarado, quien de forma estructurada y amena nos hizo un recorrido por la intensa y fructífera vida de Mario Monteforte Toledo, permitiéndonos conocer su trayectoria profesional, política y literaria, en la que destacó como novelista, poeta, ensayista y dramaturgo, para terminar presentando la película “Donde acaban los Caminos” basada en el libro del mismo título del escritor.

El Embajador Carlos Ramiro Martínez Alvarado comenzó su exposición diciendo: Mario Monteforte Toledo fue escritor, sociólogo, abogado y político. Nació en la ciudad de Guatemala en 1911, en el seno de una familia perteneciente a la clase media alta, con muchos miembros ilustres ligados a la historia del país. Su madre, Eva J. Toledo Herrarte, era guatemalteca y su padre, Mario Divizia de Monteforte, italiano, originario del Piamonte y nacionalizado guatemalteco. Este último era una persona muy cultivada, políglota, y cuyas relaciones con su hijo fueron siempre conflictivas. Mario simplificó los apellidos de su padre y se puso Monteforte Toledo.

En el año 1917, cuando Mario tenía 6 años, un terremoto destruyó casi totalmente la ciudad de Guatemala. En 1921 una revuelta derroca a Estrada Cabrera lo que obliga al padre de Mario a exiliarse en Nueva Orleans, siendo acompañado por su hijo. En esta ciudad Mario hará un año de primaria y trabajará ayudando a entrenar caballos de carrera. Vuelve a Guatemala donde termina sus estudios primarios y secundarios. Su tesis de graduación “El Martirio de las Antillas “es una denuncia contra las intervenciones del gobierno USA y de la Cia. United Fruit en la región.

En 1928 ingresa en la Universidad de Guatemala, donde participará en la Revolución Universitaria, fundando la Universidad popular en la que enseñan de noche a los obreros. De este movimiento surgirán muchos de los dirigentes de la Revolución de 1944-1954. Su hermano Víctor, de 16 años, es asesinado por la policía en una manifestación de estudiantes. Este hecho marcará profundamente a Mario.

En esta misma época se abolió la censura, lo que aceleró su formación literaria. Lee a los rusos, a los franceses, a los clásicos chinos y japoneses recién descubiertos en Europa y a los clásicos españoles Cervantes, Quevedo y Calderón. Descubre a Don Segundo Sombra, La Vorágine, Martín-Fierro, Quiroga, Martínez Estrada, Rómulo Gallegos, así como a los escritores ecuatorianos de Guayaquil, Pareja Diezcanseco, José de la Cuadra, Joaquín Gallegos, Aguilera Malta, Ángel F. Feliciano Rojas y a los escritores mejicanos Vasconcelos, Azuela, Guzmán, Romero, los Contemporáneos, los Estridentistas y el Dada mexicano con escritores como Juan Selva. A través de la novela y de la poesía se desarrolla su conciencia de las identidades culturales de América Latina, que se convertirá en uno de los ejes de su trabajo intelectual.

En 1930 escribe poemas, muchos cuentos y artículos en los diarios, iniciando así un trabajo periodístico que iba a durar más de setenta años.

1931, año en el que es elegido el General Jorge Ubico, acrecienta la publicación de artículos, reseñas bibliográficas y sus cuentos. Muy esporádicamente publica poesía.

En 1932 comienza a practicar esgrima y llega a ser campeón nacional de sable. Con este deporte concurrirá como integrante de la Selección Guatemalteca a la Olimpíada de Centroamérica y el Caribe y a la Olimpíada Latinoamericana. Va a estudiar a París, donde participa en los movimientos de la Asociación General de Estudiantes de América Latina, que llegó a contar con 1000 adherentes. Durante su estancia en París intima con Miguel Otero Silva (escritor periodista, humorista y político venezolano), Gonzalo More (pintor, escultor, pianista, luminotécnico teatral y responsable de efectos especiales), Renato Leduc (escritor mexicano), Benjamín Subercaseu (escritor e investigador chileno) y con Miguel Ángel Asturias. Es uno de los pocos desterrados que se hace amigo de franceses como Robert Mandrou (historiador francés), Charles Minguet (escritor e historiador), Xavier Pommeret (escritor), Fernand Braudel que fue su profesor de historia. Frecuenta la casa de la poetisa, escritora y dramaturga americana Gertrude Stein quien despertará su pasión por la literatura americana y la Generación Perdida (grupo de escritores americanos que vivió en París y otras ciudades europeas desde la Segunda Guerra Mundial a la Gran Depresión). En la librería de Sylvia Beech conoce a Joyce que tanta influencia tendrá en su obra.

Viaja a Madrid donde frecuenta la tertulia del café Pombo y entabla amistad con León Felipe (poeta), Juan Rejano (escritor y poeta de la Generación del 27) y Bernardo Clariana (poeta)

En 1936 viaja a Londres donde trabaja con Cyril Connolly en la revista Horizon, donde escriben también gran cantidad de intelectuales antifascistas. Traduce a Spender, Auden, Dickinson, Eliot y Dylan Thomas, uno de sus poetas favoritos. En 1937 reanuda sus estudios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y se gradúa como abogado y notario. En 1938 va a Sololá donde se vuelve el abogado de los indígenas, aprende su lengua (cachiquel) y se enamora de una muchacha zutuhil, Rosa Chavajay con la que vivía, en la población de Sololá, con la consiguiente indignación de los ladinos de la zona y en la capital, a donde van de vez en cuando a vivir a casa de la madre de él. Asiste a un concierto de la sinfónica abarrotado de público con la muchacha indígena, de hermosa trenza y descalza. El hecho forma parte del folklore nacional. Con Rosa tendrá una hija, Morena, que se convertirá en una leyenda en Guatemala.

En 1942 la Oficina de Información de Guerra de los Aliados, en Nueva York, le contrata, junto con otros escritores latinoamericanos, para combatir el fascismo Aquí trabaja con André Bretón (escritor, poeta, teórico del surrealismo), Dag Hammarskjöld (diplomático sueco, Director General de la ONU de 1953 a 1961), con Leo Mates y conoce a Neruda. Escribe una sátira sobre Estados Unidos y la guerra “Biography of a fish”. En 1944 comienza a escribir la novela “Entre la Piedra y la Cruz”, escribiendo además 5 cuentos y 2 ensayos sobre temas culturales.

En 1943 en Manhattan a New York, Monteforte participa activamente en la intensa vida cultural de Greenwich Village, donde comparte un estudio con el escultor inglés Garth Williams. Su obra Cabaqüil es traducida por Bruce Nugent, llamado el poeta negro. Peggy Glandville-Hicks, la compositora australiana, le pone música a tres poemas suyos.

En 1945 tras el derrocamiento del presidente Jorge Ubico Castañeda, vuelve a Guatemala y comienza su vida pública: Secretario General del Partido Unificado de la Revolución, Representante de Guatemala en las Naciones Unidas, Secretario de la Comisión de la ONU sobre Asuntos Culturales (presidida por Eleanor Roosevelt), Presidente del Congreso Nacional y Vicepresidente de la República durante el gobierno de Juan José Arévalo.

En 1946 publica su novela “Anaité”, después de haber sido prohibida su publicación en su día por el gobierno porque el autor se negó a suprimir los párrafos “inconvenientes” y ello a pesar de haber ganado el Concurso Latinoamericano promovido por dos editoriales estadounidenses (Farrar y Reinhart, y Red book). “Anaité” es el más leído de sus libros. Publica el mismo año “Entre la Piedra y la Cruz”, novela con la que obtiene el Premio Centroamericano “15 de septiembre».

En 1947, con el pintor español Eugenio Fernández Granel, funda la revista AGEAR.

En 1950 deja para siempre la política activa y se traslada con su madre e hija a vivir a México.

En 1951 ingresa como Investigador al Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde realiza y publica casi toda su obra científica. Organiza la sección cultural de la radiodifusora XLA.

En 1952 se publica “Donde acaban los caminos” y “Una manera de morir”, Premio Continental de la Unión de Universidades de la América Latina, novela formada por una serie de diálogos en los que, más que coincidencias o encuentros, se desarrollan monólogos simultáneos, alternos o paralelos, en los que los conversadores expresan las diferencias por las que el acuerdo entre ellos es imposible.

En 1954 tras la invasión de Guatemala, el gobierno impuesto por los Estados Unidos encarcela sin explicación alguna a Monteforte y a centenares de otros funcionarios de la época del doctor Arévalo. Escribe en la cárcel y relee a Proust. Es liberado también sin explicaciones cinco meses después. En 1955 funda el semanario de oposición ‘Lunes’. Un año después, es expulsado a Honduras, junto a estudiantes y profesores, por el gobierno que destruye la imprenta del “Lunes”. La Unión de Escritores de Chile, bajo la dirección de Neruda, le envía pasajes y un mensaje: “Aquí tienes patria, amigos, trabajo y tiempo para que lloremos por la dignidad perdida de tu país”.

A raíz de la prohibición de los partidos políticos, durante la presidencia de Carlos Castillo Armas, se exilió en México, país donde vivió durante 35 años, impartiendo clases en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM. Regresó a Guatemala durante el gobierno del Licenciado Vinicio Cerezo.

En 1958 comienza los programas semanales “Latinoamérica Hoy” en la radio UNAM.

Fue condecorado por el Presidente Tito de Yugoslavia con “La Bandera yugoslava con Estrella de Oro en collar”.

Con el fin de incentivar la literatura guatemalteca creó el Premio Literario Mario Monteforte Toledo.

Rómulo Gallegos (escritor y hombre político venezolano, fue Presidente de la República) y vivió en casa de Monteforte cuando enviudó.

En 1965 viaja a China donde entrevista a Chu-en Lai y Mao Tsétung.

En 1966 publica su novela “Llegaron del mar”, inspirada en sus estudios sobre las culturas y la poesía de los pueblos indios de América.

En 1971 el Presidente Allende lo invita a vivir en su casa donde también habitan Regis Debray (periodista) y su esposa.

En 1975 publica “Los desencontrados”, novela basada al igual que “Donde se encuentran los caminos” en las barreras culturales que se interponen entre dos personas de procedencia étnica distinta, que se enamoran. El abordaje de la novela es ambiguo ya que critica tanto la modernidad extranjera como el provincialismo local.

En 1993 recibe el Premio Nacional de Literatura.

En 1996 sale su libro “Unas vísperas muy largas”, centrado en los problemas a los que se enfrentan dos personas de generaciones distintas.

En 2001 publica “Los adoradores de la muerte”, una reflexión sobre la muerte y una de las pocas novelas de Monteforte en la que los protagonistas son anglosajones.

En 2002 la editorial Magna Terra publica el libro “Mario Monteforte Toledo, Diccionario Privado” en el que se recoge la entrevista que le hicieron Gerardo Guinea Díaz y José Luis Perdomo.

Estuvo casado 5 veces: en 1938 vive un romance con Rosa Chavajay. En 1948 se casa con Julia Zachrisson Descamps, de la que se divorciará nueve meses después. Más tarde se casa con Aurelia Sánchez Mesa, pianista mexicana, alumna de Cortot de la que se divorciará en 1957. En 1960 se casa con Mireya Iturbe, pintora mexicana, hija del famoso General Ramón Iturbe de la que se divorcia y en 1977 se casa con Corina Durango, arquitecta ecuatoriana de la que se divorciará en 1989.

Tuvo tres hijas (Morena Monteforte, Anaité Monteforte Iturbe y Arai Monteforte Durango), dos hijos (Mario Monteforte Sánchez y Raúl Monteforte Sánchez) y numerosos nietos.

Destacó como sociólogo, periodista y escritor. Gran admirador de la cultura indígena guatemalteca, es autor de una amplia obra literaria compuesta por novelas, poesías y teatro. Sus publicaciones muestran la relación entre el ser humano y la naturaleza, así como la indigna explotación del campesinado guatemalteco. La visión de la literatura de Monteforte tiende a valorar más la experiencia vivida a la imaginada “la Guatemala de Miguel Ángel Asturias es inventada mientras que la mía es una Guatemala vivida”. Su narrativa constituye un eje fundamental en el proceso de transición de las formas narrativas latinoamericanas, con una preponderancia de lo ideológico sobre lo formal en la década de los treinta y con una preponderancia de lo formal sobre lo ideológico, que se inició en los cincuenta y que desemboca en el boom de la literatura hispanoamericana.

Obtuvo en Guatemala en 1993 con su libro “La Puerta Blanca” el Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” y en 2001 el Premio Internacional de Cuentos Juan Rulfo concedido por Francia. En este mismo año 2001 recibe la Medalla del Milenio, por la Asociación Cultural Vicenta Laparra de la Cerda. Estudia pintura con Manolo Gallardo.

Mario Monteforte fallece el 4 de septiembre de 2003. Guatemala declara duelo nacional y pierde a uno de sus mejores novelistas.

De sus cuentos podemos destacar: “La cueva sin quietud” (1949), “Cuentos de derrota y esperanza” (1962), “Una antología de cuentos” en (1982), “10 Cuentos” (1985), “Casi todos los cuentos”, un cuento infantil “Pascualito” (1991), “La isla de las navajas” (1993), “Cuentos de la Biblia” (2001).

Entre los ensayos resaltan “Guatemala. Monografía sociológica” (1959-1965), “Tres ensayos al servicio del mundo que nace” (1962) “Las piedras vivas, Escultura y Sociedad en México” (1965), “Bibliografía sociopolítica Latinoamericana”, “Izquierdas y derechas en Latinoamérica” (ambas en 1968), “Mirada sobre Latinoamérica” (1971), “Centroamérica: subdesarrollo y dependencia” (1972), “La Revolución Militar a la peruana” (1973), “Literatura ideología y lenguaje” (1976), que se convierte rápidamente en libro de texto en muchas universidades, “Beatriz Caso, Obra y Tiempo” (1979), que marca el inicio de sus trabajos sobre sociología del arte, “Plástica y Sociedad en el Ecuador” (1980), “Prestaciones sociales en Europa y Estudios Superiores en Ciencias Sociales”, “Los signos del hombre” (1985), “Las formas y los días”, “El Barroco en Guatemala” (1989), “El hombre del barroco”, patrocinado por la UNESCO (1990), “Conversaciones con Matías Goeritz” (1991), “Palabras del retorno” (1992), “Vinicio, entrevista de Mario Monteforte Toledo” (1998).

Escribió obras de teatro como “El santo del fuego” (1976), “La noche de los cascabeles” (1988), “Los Gringos” (1989), “El escondido” (1993), “La torre de papel” (1995).”

La película “Donde Acaban los Caminos”

Basada en el libro del mismo título de Mario Monteforte Toledo, fue dirigida por el director mexicano Carlos García Agraz, quien la realizó entre los años 2000 y el 2004. Tiene una duración de 82 minutos.

Fue filmada en paisajes naturales del lago de Atitlán y de la ciudad colonial de Antigua Guatemala. En su rodaje participaron casi 200 actores y 300 extras todos de origen guatemalteco. Sus principales protagonistas son los actores guatemaltecos Giacomo Buonafina, Herbert Ignacio y Andrea Rivera. La producción fue de Mendel Samayoa y la producción ejecutiva de José Toledo Ordoñez y Mario Monteforte Toledo. En la supervisión del rodaje intervino el propio Mario Monteforte, al que podemos ver en una de las escenas de la película y que murió antes de que la película fuera terminada.

Narra la historia de un médico que llega a un pueblo en el interior de la República Guatemalteca para ejercer su profesión y se enamora de María una joven indígena de 17 años. Ella también lo quiere, pero el amor no basta en una sociedad donde el racismo está muy arraigado y la división entre la raza ladina y la indígena muy marcada. Cuando los rumores sobre su relación se propagan el doctor tienen problemas con la sociedad del pueblo y María se ve rechazada junto a su familia en su aldea indígena. Estos problemas alejan a los protagonistas. Sin embargo, fruto de este amor nace un hijo en el que se fusionan las dos etnias, los ladinos con los indígenas. Es el relato de la historia de dos culturas que chocan y que por más que tratan no se encuentran. La novela, a su vez, está basada en la historia de amor de Mario con Rosa Chavajay, una joven zutuhil de San Pedro La Laguna, con la que tuvo una hija, Morena Monteforte.

Mario Monteforte pensaba que de sus obras este libro era el mejor para ser llevado al cine porque estaba “Lleno de imágenes”.

La película recibió el Premio al mejor guión del Festival de Cine de Trieste.

Al finalizar la proyección el público asistente realizó numerosas preguntas sobre la película y sobre Mario Monteforte Toledo, a las que respondió Ana Regina Toledo.

El broche final al acto fue la donación de las novelas de Mario Monteforte Toledo al Club del Libro en Español de Naciones Unidas, que Ana Regina Toledo, quien lucía el precioso traje típico guatemalteco, efectuó en nombre de la Fundación Mario Monteforte Toledo.

De izq. a der.: Mirta Nordet, Mari Carmen Celaya, Isabel Avilés, Begoña Peris, el Embajador Carlos Ramiro Martínez Alvarado y Ana Regina Toledo
(Foto: F. Guillarón)
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