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CONFERENCIA DEL ESCRITOR COLOMBIANO TOMÁS GONZÁLEZ

El escritor colombiano, Tomás González, invitado a presentar su libro “La luz difícil”, en la mairie de Ferney Voltaire.
Hugo Marichales y Cuerpo de Baile, ambos de la Asociación Encuentro de dos Mundos, durante la apertura del acto.
El escritor Tomás González y su traductor, el alemán Peter Schultze-Kraft, durante la conferencia.
El escritor durante su intervención.
El escritor, Tomás González, y miembros del Club del Libro en Español.
El escritor acompañado por Hugo Marichales, Begoña Peris e Isabel Avilés.

El martes 30 de octubre de 2012, el Club del Libro en Español, en colaboración con la Asociación Encuentro de dos Mundos y la ONG “Los Chamitos”, tuvo el placer de presentar en la Mairie de Ferney Voltaire al escritor colombiano Tomás González, quien presentó su libro “La luz difícil”.

Actuó como maestro de ceremonias Hugo Marichales, de la Asociación Encuentro de dos Mundos, quien abrió el acto y presentó al Cuerpo de Baile de la Asociación, que bailó, en honor del escritor colombiano, unas danzas típicas colombianas.

La Conferencia se desarrolló como un diálogo entre el escritor Tomás González y su traductor el alemán Peter Schultze-Kraft al que se incorporó el público asistente. Peter comenzó explicando que desde 1920, fecha en la que se publicó en alemán el libro “La vorágine” de José Eustaquio Rivera, que tuvo un enorme éxito y que se tradujo a 30 idiomas, hubo que esperar 20 años, hasta 1934, para que se volviera a publicar a otro escritor colombiano; en la actualidad se ha acelerado enormemente este proceso y se publican en alemán a numerosos escritores latinoamericanos, como García Márquez quien elevó el realismo mágico a la perfección. Tomas González dijo “todo escritor se inspira de la realidad que le rodea y el realismo mágico nace de la realidad de la costa del Caribe y los escritores no podían ni pueden escribir de otra manera, ya que el Caribe es mágico”.

El escritor nació en Medellín hacia la mitad del siglo pasado y estudió dos años filosofía en la Universidad de Medellín. La filosofía es una constante siempre presente en su obra. Durante este período alterna sus estudios con el trabajo de camarero en una discoteca, “El goce pagano”, donde no le pagaban bien y como él dice “es difícil estar sobrio y atender a borrachos”. Su primera novela “Los papeles del goce” la publicó Gustavo Bustamante, dueño de la discoteca.

Peter Schultze-Kraft declaró que las obras de Tomas González son el sueño de cualquier traductor, necesita mucho tiempo para escribir y pulir sus obras, pero su lenguaje es perfecto y muy cuidado, sus novelas tienen las palabras justas. Esto ocurre con los grandes escritores como Juan Rulfo, Borges, García Márquez….

Con 33 años Tomas González se traslada a Miami donde reside durante tres años con su mujer Dora y su hijo Lucas. “La llegada a Miami fue dura, no me pude aclimatar porque era una ciudad cubana muy politizada, donde no se podía pasear a pesar de que el mar es muy bonito. Al llegar a Nueva York, donde vivieron 16 años, fue como si volviera a Bogotá y ahí me sentí muy bien, como en casa”. Regresaron a Colombia obligados por los problemas de salud de su esposa, a quien le costó dejar Nueva York, aunque él confiesa que ya tenía ganas de regresar: “El regreso es complicado; cuando uno vuelve mira a su país como si fuera extranjero y es muy bonito, porque permite percibir cosas que no habría visto de otra manera” .

“No soy muy conocido en Colombia; darse a conocer es un proceso muy largo y si no estás en el país es más difícil todavía, aunque lo que más me interesa es escribir. Promocionar los libros es muy importante porque el libro para que viva debe ser leído y cuantos más lectores tenga más vida tiene”.

“Escribo para sobrevivir, es una manera de estar en el mundo, de atravesar problemas muy complicados y superarlos, así mi primera novela, "Primero estaba el mar", se basa en la vida y muerte de mi hermano Juan, que fue asesinado en su finca. Su título proviene de la mitología precolombina, Kogui, donde se afirma la existencia de un mar mitológico, el origen de todo”.

“Escribo para sobrevivir, es una manera de estar en el mundo, de atravesar problemas muy complicados y superarlos, así mi primera novela, "Primero estaba el mar", se basa en la vida y muerte de mi hermano Juan, que fue asesinado en su finca. Su título proviene de la mitología precolombina, Kogui, donde se afirma la existencia de un mar mitológico, el origen de todo”.

Sus libros nos dejan percibir que lo bello y lo feo son dos lados de la misma moneda. El escritor dice “el problema de los seres humanos es que creen que están en este mundo para lograr la felicidad, pero es una lucha perdida porque el dolor forma parte de la vida y no podemos ir evitando sus esquinas angustiosamente, porque la felicidad no existe sin el dolor. Por otro lado la muerte forma parte de la vida, se desbarata tan rápidamente que es una de sus manifestaciones más fuertes, si uno entiende que todo lo que se muere va a renacer, la vida es menos triste y más fácil de aceptar. En Colombia existe el lío del horror, de la crueldad por resolver y si uno se deja arrastrar puede llegar a creer que la negociación de la vida es factible.”

Durante su infancia convivió con su tío Fernando González Ochoa, abogado, escritor y filósofo, que vivía en la finca de al lado, al que admiraba enormemente, “Fernando González Ochoa era un sabio en todo el sentido de la palabra. Por sus movimientos, por lo que callaba, por sus comentarios. A mí me fascinaba oírlo hablar de lo que se le iba ocurriendo, de él aprendí que cada uno debe mirar la realidad con sus propios ojos, no con los de nadie más, idea que aparece de forma recurrente en todos mis libros”.

Inspirándose en la figura de su tío Fernando González, escribe la novela "La historia de Horacio", en la que relata los últimos meses de la vida de un hombre de 46 años, Horacio, a quien anuncian que pronto va a morir. “En esta narración hablo del poder de la naturaleza, de la fuerza de las relaciones familiares, y de las pequeñas obsesiones humanas”.

En “Los caballitos del diablo” refiero los enfrentamientos familiares y sus consecuencias, la obra está construida en capítulos cortos que funcionan como imágenes y solo al final el lector logra una visión de conjunto”.

Por su novela “Para antes del olvido” recibió el Premio Nacional de Novela Plaza & Janés. La historia está organizada en fragmentos, en la que tiempos y lugares distintos forman un círculo que nunca se cierra lo bastante. Los fragmentos son autónomos entre sí, y es el lector el que los va uniendo a la vez que los va leyendo.

Tomas González es autor de cuentos como “El rey del Honka-Monka” formado por cinco cuentos y es también poeta. Publica en 1996 el poemario “Manglares”, poemario que continúa escribiendo, añadiendo nuevos poemas y modificando los existentes, para que pueda ser publicado, de nuevo, en breve. González dice “es mucho más difícil escribir poesía que novela, la poesía sale del alma y es complicado modelarla, mientras que la novela, una vez que la empiezas a escribir, se va armando ella sola”.

La novela “Abraham entre bandidos”, nace de la experiencia vivida por mi suegro, don Gilberto López, quien se encontró en un camino veredal, cuando iba para su finca, con la pandilla del bandolero Chispas. Mi suegro era muy simpático y buen bebedor y conversador, de modo que Chispas decidió retenerlo un rato para tomarse algunos tragos con él. El asunto duró cuatro o cinco horas, es decir, lo que se demoraron en emborracharse, y entonces el bandolero, después de mucho abrazo y palmoteo, y demás cosas que hacen los borrachos, lo dejó ir. Esa imagen dio nacimiento a la novela.” Se trata de un cuadro primitivista sobre la violencia Colombiana, a Abraham lo esperan en su casa, pero Enrique Medina, un reconocido bandolero que fue su compañero de primaria, ha decidido llevárselo a la fuerza para el monte”.

Mi último libro publicado el pasado año "La luz difícil", cuenta una muerte planificada, no por la persona que decide morir, sino por los que se quedan. Es una historia del dolor familiar ante la muerte de un hijo, el protagonista encarna el dolor y el desconcierto que sólo se puede sufrir en carne propia cuando la muerte llega a la familia; una experiencia de la que no existe escapatoria y a la que finalmente debemos enfrentarnos solos”. Se trata de la historia de David, un pintor antioqueño, que refiere la forma en la que logró soportar la muerte de su hijo Jacobo, quien como consecuencia de un accidente de tráfico queda paralítico y decide planificar su propia muerte.

Tomas González sostiene que "los lectores participan en la creación de la novela o el cuento, es decir, toman los datos que se van dejando y ellos mismos forman la historia. Mi lector es muy distinto de los lectores de novelas comerciales, es más difícil de complacer y exigente con el escritor. Eso para mí es más interesante. Gracias a que existe esa clase de lectores es que me interesa escribir". Para González la literatura es una forma de exploración del mundo, y considera que la escritura ayuda a entenderlo y a vivir en él: “La literatura es esa capacidad de comprensión a través de la recreación, del asombro, de la admiración, del gozo e incluso del sobrecogimiento por el horror”. Para Tomás González “el camino de un escritor es simplemente retratar la vida”.

En cuanto a sus inicios en la literatura, el escritor recuerda que en su familia había narradores y, en su casa, un "mundo de libros" que marcaron su interés por la literatura y que lo llevaron a comenzar a escribir, casi sin darse cuenta, a comienzos de la década de los setenta.

De “Manglares” hemos seleccionado el poema “Zarzal”:

“De todo lo que fue la vida en esos días,
de todo lo vivido en aquel valle
al pie de las altas cordilleras
sólo quedan las formas generales: lo demás
lo doy por ido.
Seguramente allá están las montañas,
el viento puntual
y el mismo valle.
Pero todo lo que estaba allí y que era mío
se ha deshecho, ha fluido,
como nubes ha sido reemplazado
y ya ni siquiera se puede decir que sea lejano.
Por eso hoy,
si el invierno llega otra vez con nieves
ciegas, si he bebido, si por algún motivo
me encuentro ensombrecido
llego a sentir que nunca estuve allí, que nada vi,
que las garzas, el Cauca y las acacias
no salieron nunca del pantano”.

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