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CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS PLATERO 2012

La apertura del acto la realizó la Embajadora Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, Ana María Menéndez Pérez.
La Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris, durante su intervención.
La Coordinadora del Premio Platero 2012, Purificación López Colín, expone las características de la edición 2012 del Premio.
Antonio Lara Pozuelo, en su intervención como portavoz del jurado.
El Ganador del Premio Platero 2012 en la modalidad Cuento, Gabriel González Núñez, y autor de la obra "El viaje que no se dio".
Gabriel González Núñez, autor de la obra "El viaje que no se dio", recogiendo su Premio Platero 2012, modalidad Cuento.
Esperanza Cruz Auñon, miembro del jurado, leyendo un fragmento del poema galardonado “Pasaje de Sombra”.
El ganador de la modalidad cuento acompañado de Esperanza Cruz Auñon, miembro del jurado, Ana María Menéndez Pérez, la Embajadora de España, Purificación López Colín, coordinadora del Premio y Antonio Lara Pozuelo, portavoz del jurado.
Miembros del Club del Libro con el portavoz del jurado.

El día 12 de septiembre, en la Sala IX del Palacio de las Naciones en Ginebra, con la colaboración de la Misión de España ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales, tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios Platero 2012.

La apertura del acto la realizó la Embajadora Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales en Ginebra, Ana María Menéndez Pérez, quien hizo referencia a los 32 años de existencia del Premio Platero, durante los cuales su prestigio se ha ido arraigando, ganando en difusión, amplitud e importancia, lo que viene acreditado por la enorme cantidad de trabajos recibidos procedentes de una gran diversidad de países.

La Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris, agradeció el apoyo de la Misión de España, y calificó el Premio Platero como una de las actividades clave del Club del Libro y quizás una de las que mejor define su vocación de difusión de la lengua y la cultura del español.

A continuación, la Coordinadora del Premio Platero 2012, Purificación López Colín, expuso las características de esta edición en la que se han recibido 1.500 obras, de las que solo 1.2160 han reunido las condiciones requeridas en las bases. Los trabajos presentados proceden de Argentina, Bélgica, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Hungría, Irlanda, México, Suecia, Suiza etc. Terminó leyendo el Acta del Premio y cedió la palabra al portavoz del Jurado, Antonio Lara Pozuelo. (Discurso de la Coordinadora del Premio Platero 2012).

Antonio Lara Pozuelo, en su intervención como portavoz del jurado dijo: “Bienvenidos a esta fiesta de la palabra cuyo objeto es la adjudicación del Premio Platero en sus modalidades «prosa narrativa» y «expresión poética». Por lo que concierne a la tarea del Jurado, el análisis y evaluación de tal cantidad de manuscritos, ha supuesto la lectura, atenta y respetuosa, de unos 18.000 folios. Digo «lectura atenta y respetuosa», porque detrás de cada texto recibido están el esfuerzo, la ilusión y la esperanza de quienes lo han imaginado y escrito. Pero si el escollo cuantitativo puede parecer abrumador para el Jurado, más delicada, penosa y responsable es la obligación de tener que excluir a centenares de ilusiones. Y no ha sido fácil hacerlo, como tampoco lo ha sido tener que elegir. Los parámetros establecidos han sido: calidad, temática, estilo, originalidad, ritmo, coherencia, y sobre todo, objetividad. Sin embargo: ¿cómo se puede ser objetivo a la hora de valorar un texto literario cuyo fundamento mismo es la expresión de un estado de ánimo esencialmente emocional y, en consecuencia, subjetivo? ¿Y que además se manifiesta mediante un modo de escritura que le es propio e inherente al autor? Para el escritor, la clave del éxito está en que sepa acertar en el centro neurálgico de la diana emocional e intelectiva del lector. Es decir, que sepa expresar del modo más atinado y certero aquello que desea transmitir, para que el lector lo perciba. Se trata, de un acto de conexión anímica entre dos subjetividades: La del emisor que escribe y la del receptor que lee. Subjetividad que se multiplica en función del número de receptores, en este caso el de los miembros del Jurado. Podemos afirmar que nuestro veredicto ha sido objetivo en tanto en cuanto, es el resultado de la convergencia y unanimidad de nuestras subjetividades. Así, por lo que concierne a los textos narrativos, podemos afirmar que los elegidos nos han conquistado por su ingenio y su capacidad de contar; por el interés y la coherencia del argumento, y por el atractivo de la temática y sus personajes. De hecho, todo cuento debería ser fascinante, escueto y cabalmente narrado. Esas exigencias se han manifestado cumplidamente en el Cuento Ganador “El viaje que no se dio”, escrito por Gabriel González Núñez de nacionalidad uruguaya. Para el Jurado, este cuento tiene la impronta mágica de la narrativa de un García Márquez y la locura idealista y voluntariosa de Cervantes en su Don Quijote: Se trata de una deliciosa historia llena de ilusión y fantasía, y que comporta una lección entusiasmante: Con afán y perseverancia se puede conseguir lo que en principio pudiera parecer una meta ilusoria e irrealizable. El inicio del cuento tiene ya la sabiduría de la araña porque el lector queda atrapado sin remedio por la finura y atractiva sencillez de la red evocadora que nos tiende el narrador: «Me topé con mi amigo en una calurosa tarde de febrero. Lo vi sentado en el cordón de la vereda, con la mirada perdida y fumando un cigarro. Me preocupó su actitud distante como el horizonte huidizo, así que me senté a su lado. Nos quedamos un par de minutos en silencio, mirando pasar los autos perdidos. Al final le dije: ¿Qué pasa flaco? Estás como ido. Me miró a los ojos, clavándome una mirada profunda como las fauces del abismo, y con una sonrisa forzada me empezó a hablar:¿Vos sabías que mi viejo construyó un Boeing en el garaje de la casa?» Como entre lo desproporcionado y lo delirante de esta pregunta se desliza la afirmación perentoria de la existencia del Boeing, el deseo de saber más se instala inmediatamente en la curiosidad del lector, porque en realidad es él quien recibe el impacto de la provocadora pregunta. « ¿Vos sabías que mi viejo construyó un Boeing en el garaje de la casa?».

Como en todo acto de lectura, el lector es el único que podrá saberlo, pero a condición evidentemente de que siga leyendo. Así, el narrador se apodera de nuestra expectación y caemos en el centro de esa telilla de araña que él nos ha tendido para que, transitando por ella, nos enteremos de cómo, cuándo, por qué y para qué «el viejo» construyó un Boeing en el garaje de la casa. Naturalmente, no debo ni quiero arrebatarles el placer de descubrir esas incógnitas, narradas, además, con esa prosa ágil y repleta de dulzura idiomática que destila nuestra lengua en las dos vertientes del Río de la Plata. Pero les aseguro que vale la pena enterarse, de que tenemos la posibilidad de compensar nuestra vida, a veces tan tercamente rutinaria y sin ningún objetivo idealista, mediante la construcción de un simbólico «Boeing», aunque sólo sea como el del «viejo», fabricado con toneladas de chatarra reunida durante años y cuyo único carburante es la voluntad: la voluntad de querer que vuele por el espacio sideral. Un Boeing que, a la velocidad de la luz, nos permita viajar a esa Ínsula barataria de la felicidad que quizás se encuentre, como para «el viejo del cuento», más allá del espacio cósmico. Gracias don Gabriel González por habernos hecho soñar y reflexionar con su magnífico relato. El Premio Finalista ha recaído en "Rei(vindicatio)", de Álvaro Domínguez de nacionalidad española. No es fácil ser original en el amplio y diverso espacio argumental del género «negro». Álvaro Domínguez lo ha conseguido contándonos la historia de una venganza tan insólita como interesante. Este relato nos ha convencido por la calidad de su escritura, que ha sabido revelarnos paso a paso y con total coherencia, desde el planteamiento hasta el fatal e inesperado desenlace, la engañosa personalidad de los protagonistas. La Mención Honorífica ha recaído sobre el interesante cuento «Un escritorzuelo cualquiera», obra de Hemil García Linares.

Debido probablemente a la multitud de elementos retóricos y métricos que tiene a su disposición, la expresión poética ha sido y sigue siendo una escritura muy exigente; y quizás, a lo largo de los siglos, haya sido con las artes plásticas, la manifestación artística que mayor evolución y cambios estilísticos ha sufrido. A un poema se le pide sobre todo que nos sorprenda por su fuerza expresiva, que nos conmueva, que proponga ideas y sugerencias y las vaya deslizando por los peldaños de los versos, haciéndonos reflexionar mediante una escritura evocadora, limpia y armoniosa. Así, por lo que concierne a los textos poéticos seleccionados cumplen sobradamente dichas características.

El Poemario Ganador, "Brooklyn", de José Antonio Fernández Sánchez de nacionalidad española, se trata de un conjunto de 148 versos agrupados en 12 poemas que, como fogonazos de un mismo incendio emocional, van desgranando el estado de ánimo de un visitante en una urbe gigantesca, en este caso Nueva York, representada por su colosal puente Brooklyn y sus alrededores. Esta expresión de soledad frente la inmensidad, nos recuerda el grandioso poemario que Federico García Lorca escribió a su retorno de Nueva York allá por el año 1930 y que no se publicaría hasta varios años después de su asesinato. Claro que la sensibilidad es diferente. Y la escritura que la manifiesta también lo es. Pero las evocaciones de soledad existencial, de rutina y de angustia ante el suicidio nos recuerdan en cierto modo el «Poeta en Nueva York» lorquiano. En el primer poema, el puente Brooklyn, majestuoso y erguido sobre el río, despierta con la claridad de la aurora. Su deseo es que haya una temperatura agradable para quienes lo transitan, pero teme que algún suicida se le acerque. El lento deambular de una hormiguita en su camino de ida y vuelta por las cumbres del puente, marca el paso del tiempo. El puente Brooklyn espera sosegadamente el nuevo atardecer. Por suerte, el día ha sido tranquilo y azul.

PUENTE DE BROOKLYN 21
Entre las dos orillas, apretando
como una cicatriz endurecida.
Con forjado de hierro, el puente
espera un día no nublado
y que ningún suicida se le acerque
con la costura del bolsillo rota
del peso de unas tuercas oxidadas
llevadas como un lastre, por si acaso.
Arriba, en lo alto de una viga,
justo en la cara del vacío,
la que da a la intemperie, a la inclemencia,
una hormiga retoma el viaje
de vuelta, divisada al fin, la línea
que le señala el fin de su aventura.
El cielo sigue azul celeste
a pesar de que una ola se hace grande
y ya hace sombra oscura.

El Poema Finalista «Las flores que se llevó el viento», de Rafael Cerrejón Jiménez, español. Autor premiado por la calidad evocadora de su extenso poema en prosa dividido en cinco partes, las cuales, en realidad son cinco estremecedoras rememoraciones y homenajes a otros tantos poetas víctimas de sus ideas en un tiempo no muy lejano al nuestro. La Mención Honorífica ha sido para el excelente poema titulado «Pasajes de sombra», de Jaime Jesús Monescillo Díaz.

Antonio Lara terminó diciendo: “mi agradecimiento a todos los concursantes al Premio Platero, así como a todos los presentes porque sin ellos y sin ustedes no hubiese tenido lugar esta Fiesta de la Palabra”. (Discurso del portavoz del Premio Platero 2012).

Seguidamente, Purificación López Colín procedió a la entrega de los premios. El Premio Ganador modalidad cuento lo recogió su autor Gabriel González Núñez, quien expresó su gratitud por el premio recibido y por la elogiosas palabras del portavoz del Jurado, añadiendo que nunca hubiera soñado con ser comparado con autores de la categoría de Gabriel García Márquez o de Cervantes. Calificó su cuento “como un canto al esfuerzo, la tenacidad, la ilusión y la esperanza”. Señaló que “a pesar de que en el cuento aparentemente, los personajes femeninos tienen un papel menor, en realidad la madre es el personaje clave para que el avión despegue, de la misma manera en mi vida han sido fundamentales las mujeres, mi madre cuando era niño y adolescente y ahora mi mujer y mi hija. Ha sido mi mujer la que me animó e insistió para que enviara el cuento al Premio Platero, insistiendo en que le gustaba mucho, ya que yo no pensaba que tenía las cualidades requeridas para competir en un Certamen Literario.” A continuación procedió a leer un fragmento de su obra “El viaje que no se dio”.

La periodista y escritora mexicana, Kyra Núñez, recogió en nombre de Álvaro Domínguez el Premio Finalista Cuento y leyó las palabras enviadas por su autor y un fragmento del cuento galardonado “(Rei)Vindicatio”. (Discurso del escritor Álvaro Domínguez).

El Diploma de la Mención Honorífica “Un escritorzuelo cualquiera” lo recogió en nombre de Hemil García Linares, Genara Roviralta, miembro del Club del Libro, quien leyó las palabras enviadas por el escritor y un fragmento de la obra premiada. (Discurso del escritor Hemil García Linares).

La Embajadora, Ana María Menéndez Pérez, recogió el Premio Ganador en modalidad Poesía, en nombre de José Antonio Fernández Sánchez, y procedió a la lectura del discurso escrito por el autor para la ceremonia y uno de los poemas que componen el poemario premiado “Brooklyn”. (Discurso del escritor José Antonio Fernández Sánchez).

Begoña Peris, Presidente del Club del Libro, recogió el Premio Finalista en nombre de su autor Rafael Cerrejón Jiménez y leyó las palabras enviadas por el Finalista y dos fragmentos de los poemas que componen la obra galardonada “Las flores que se llevó el viento”, un primer fragmento del poema homenaje a Juan Ramón Jiménez y el segundo un fragmento del poema homenaje a Miguel Hernández, según deseo expreso del escritor.

Esperanza Cruz Auñon, miembro del jurado, recogió en nombre de Jaime Jesús Monescillo Díaz el Premio Mención Honorífica y leyó un fragmento del poema galardonado “Pasaje de Sombra”.(Discurso del escritor Jaime Jesús Monescillo Díaz).

El acto se clausuró con un espontáneo aplauso de los asistentes, dirigido a los galardonados y a todos los participantes de esta edición 2012.

De izq. a der.: Isabel Avilés, Begoña Peris, Esperanza Cruz Auñon, Antonio Lara Pozuelo (portavoz del jurado), Gabriel González Núñez (ganador del premio modalidad cuento), Carmen Celaya, Genara Roviralta, Coral Valente y Purificación López.
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