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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LAS FLORES DE BAUDELAIRE” DEL ESCRITOR GONZALO GARRIDO

Presentación del libro “Las flores de Baudelaire” del escritor Gonzalo Garrido, en la Sala IX del Palacio de las Naciones.
Vista de la Mesa Presidencial compuesta por Gregori Dolz, editor de editorial ALREVÉS, Gonzalo Garrido y Begoña Peris.
Apertura del acto por la Presidenta del Club del Libro en Español, Begoña Peris.
Vista de la sala y los asistentes a la Conferencia.
El escritor, Gonzalo Garrido, durante su intervención.
El escritor firmando ejemplares de su libro “Las flores de Baudelaire”.
Los asistentes al acto rodean al escritor mientras éste firma ejemplares del libro.

El martes 5 de marzo, a las 18.30 horas, en la Sala IX del Palacio de las Naciones en Ginebra, el Club del Libro en Español tuvo el placer de presentar al escritor Gonzalo Garrido quien presentó su libro “Las Flores de Baudelaire”.

El acto lo abrió la Presidenta del Club del Libro, Begoña Peris, quien presentó el libro. “La flores de Baudelaire” es una novela policiaca, de intriga, con fondo de crítica social, que se desarrolla en el Bilbao de principios del siglo XX, durante los años de la Primera Guerra Mundial, época en la que el mineral de hierro permite crear grandes fortunas y al mismo tiempo la neutralidad española facilita la adquisición de enormes patrimonios a costa del dolor y el sufrimiento ajeno.

El protagonista de la novela, Alfredo Maldonado, prestigioso fotógrafo que trabaja y vive en el Bilbao de 1917, se ve inmerso en una investigación sobre el brutal asesinato de Anabel, la hija de una de las familias más influyentes y acaudaladas de la ciudad, los Krüger: “-¡Que sangría! ¿Quién ha podido hacer esta brutalidad?- Pregunté, indignado, al inspector que estaba supervisando la recogida de muestras. –No tenemos ni idea- contestó. Escrutaba lo que quedaba de Anabel. Parecía como si las vértebras hubieran saltado hechas añicos por la presión del arma homicida. - ¿Y la mano?– interrogué, sorprendido, al descubrir su ausencia. –Ha desaparecido. No la hemos encontrado.” Maldonado es un investigador aficionado que suele ser contratado por la policía como fotógrafo: “Porque cualquier asesinato, aun el más improvisado y simple, posee su ritual, una forma, un procedimiento que yo deseaba intuir en los escasos minutos de los que disponía para realizar mis fotografías. El lugar del suceso, la posición del cuerpo, el rictus de la víctima, el arma homicida, los destrozos materiales ocasionados, me facilitaban sacar el perfil psicológico del homicida, sus gustos y sus manías. Ningún asesino es igual a otro, como ninguna persona lo es tampoco”. Sus pesquisas le llevarán a descubrir una compleja trama de oscuros intereses familiares y financieros cuyo denominador común es el mal. Maldonado es un hombre desarraigado, desencantado, es un personaje de gran fuerza narrativa, un antihéroe que seduce por sus cualidades, “sus luces”, y también por su lado oscuro, “sus sombras”. Nuestro protagonista se ve rodeado de toda una serie de personajes secundarios de gran personalidad y fuerza, algunos con una mayor presencia: “El forense del Hospital Civil de Basurto se parecía mucho a uno de los carniceros del mercado de la Ribera. Su constitución de roble, sus andares de bruto y su media sonrisa le conferían un protagonismo difícil de soslayar. Allá por donde Niceto Rotaeche pasaba, las cabezas se daban de vuelta y lo seguían hasta que se perdía en la distancia. Era como si las personas tuviesen miedo de la brusquedad de su fisonomía, como si intuyesen que esa media sonrisa podría transformarse, sin transición alguna, en alegres carcajadas al observar el torso desnudo de uno de sus pacientes.” Y otros que solo lo hacen levemente “Pepe, mi vecino del segundo, era lo que se dice vulgarmente un bullanguero. Regentaba una pequeña sala de juegos muy conocida en la ciudad. Y como es sabido los tahúres nunca son del todo honestos.”

“Las Flores de Baudelaire” está escrita con un lenguaje sencillo, una prosa cuidada que es el origen de la agilidad de la narración. Libro muy bien documentado que se lee fácilmente gracias, en parte, al recurso del escritor de construir un entramado de historias contadas en capítulos cortos que se van entrelazando, y que mantienen vivo el misterio y constante la intriga a todo lo largo de sus páginas, envolviendo al lector en una confabulación en la que nada parece lo que realmente es y que no solo no incomoda, sino que estimula la imaginación. La novela da la impresión de que el asesinato es la excusa del escritor para relatar otras historias.

Gonzalo Garrido inició su intervención explicando: “Las Flores de Baudelaire” es mi primer libro, no vivo de la literatura, soy “escritor y consultor de comunicación”. En mi caso, la necesidad de escribir, surge simplemente del amor a los libros y de la pasión por la lectura que me inculcó mi padre al que he acompañado desde niño a las librerías. En mi casa nunca ha habido restricciones para comprar libros ni para leer. He leído sin censuras y con mucha libertad. Mi padre era un gran lector y además, era un hombre al que le hubiera gustado ser escritor y que, por distintos motivos, nunca lo fue. Siempre me transmitió que lo mejor que podía hacer una persona era escribir, mucho más que otro tipo de actividades y, desde luego, que dedicarse a ganar dinero. Creo que eso me marcó más de lo que pensaba y me fue acercando desde la lectura a la escritura de una forma completamente natural.”

La idea de este libro surge de una foto que me enseñó mi madre, en la que aparecía mi abuelo, que era fotógrafo, con el avión que realizaba su primer vuelo experimental en el aeródromo de Bilbao. Luego traté de buscar un hecho fuerte, traumático que pudiera aglutinar la historia y pensé en el asesinato de una niña, personaje al que más tarde incorporé su enfermedad, influenciado por el nacimiento en la familia de un bebé con síndrome de Down. Es decir, la inspiración llega con la vida de todos los días, con la rutina y con horas y horas de pensamiento obsesivo en torno a la historia. Ahí es cuando se produce ese destello que te parece genial. Escribir la novela me costó mucho, escribí bastantes capítulos, hice un borrador, pero por mi profesión y mis compromisos familiares lo dejé apartado. Para escribir necesitas dedicación y, sobre todo, rutina, que es la clave del éxito. Pasaron cinco años y en 2010 decidí acabarla y mandarla a algunas editoriales.

Toda novela tiene complicaciones, con la trama, los personajes, los diálogos, las descripciones, etc. Pero mucho más si se desarrolla en otra época, ya que entonces es necesario estudiar los hechos históricos, los comportamientos. Elegí los primeros años del siglo XX, primero porque me veía incapaz de situar mi historia en épocas muy lejanas como la Roma o la Grecia antiguas y segundo porque encontraba que había un cierto paralelismo entre estos años y los que hemos vivido recientemente, años de riqueza fácil al igual que ocurre en la época del libro. Muchas cosas de las que pasan ahora son producto de esa época. No somos capaces de evolucionar tan rápido como el mundo tecnológico. Total, que me vi envuelto en un trabajo creativo muy duro que me obligó a trabajar intensamente durante varios años, no sólo escribiendo, sino informándome, documentándome, a través de la prensa, libros y biografías de gente de comienzo del siglo XX, y tirando de hemeroteca. Aunque en mi novela he reconstruido un entorno similar, todo es ficción, me he inspirado de mis experiencias, de lo que he vivido, y oído a mí alrededor. Escribo con un concepto de venganza poética, el mundo es demasiado injusto para que los escritores no queramos intervenir visibilizando a los que están en situación de inferioridad frente a nuestra situación privilegiada.

Estoy a favor de las redes sociales por lo que suponen de enriquecimiento del panorama narrativo y lector. Desde que descubrí sus posibilidades, soy muy activo, tengo un Blog llamado “Literatura Basura” y soy promotor del Encuentros Blogs Literarios, en el que se reúnen Bloggers analizando tendencias literarias y espacios virtuales, es decir, dedico tiempo a estar en contacto con personas relacionadas con el mundo literario.

Es a través de Twitter, que de forma accidental, me encontré con un grupo de editores, periodistas y libreros muy activo y generoso. Le mandé a Gregori Dolz, de Editorial ALREVÉS, varios capítulos del manuscrito, después me pidió la novela completa a finales del pasado año, y, tras leerlo él y varias personas de su equipo, decidieron publicarlo.

Preguntado por su opinión sobre el futuro del libro declaró: “Las redes sociales están cambiando la forma de escribir y de leer. Vamos hacia una novela corta, fragmentada, con hibridación de géneros y menos descriptiva, pero igual de apasionante que antes. Creo que a los escritores se les va a pagar por que escriban, es decir habrá clubs de lectores, admiradores de un escritor que pagarán, de acuerdo a sus posibilidades, para que este escriba. Con respecto a la lectura, la tendencia es a una lectura compartida que va a suponer una revolución para la percepción de los libros y para la forma de interpretarlos.

Ante la pregunta sobre el origen del título del libro respondió “El título de la novela era inicialmente “Juego de Apariencias” , pero cuando la editorial acepta publicarlo, me dicen que el titulo no les gusta, que busque otro más adecuado, mejor adaptado; como la novela aborda el tema de la traición como parte fundamental de la vida y refleja el poder que tiene el mal en la sociedad, lo titulé “Las flores de Baudelaire” en referencia al libro “Las Flores del mal” del poeta francés Baudelaire quien en su libro refleja muchos de estos temas”.

Preguntado si Maldonado el fotógrafo-detective podría ser el origen de una serie como por ejemplo Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, dijo “Quizás, en un futuro pero no por el momento”.

A continuación inició su intervención el editor Gregori Dolz de la editorial ALREVÉS, que ha publicado las “Flores de Baudelaire. “Nuestra editorial, nace con la idea de apostar por los buenos libros, descubrir a autores con talento, noveles, desconocidos, y fomentar al mismo tiempo el trato personalizado con autores, difusores y libreros. Hemos iniciado nuestra andadura con una clara vocación de riesgo y de independencia, lo que nos permite seleccionar nuestros libros atendiendo a criterios de calidad, de originalidad, de interés, sean obras de ficción o no. Tratamos cada libro de forma diferenciada, pensando en un sector de público amplio y exigente, publicamos en español, catalán e inglés aunque quizás podamos ampliar este abanico de lenguas más adelante”.

“En el caso de las “Flores de Baudelaire”, Gonzalo se pone en contacto conmigo, para mandarme el libro y le digo que encantado, porque era un momento relativamente tranquilo, en el que tenía un hueco, aunque le pedí que me mandara únicamente dos o tres capítulos, para ver que me parecía. Lo primero que me sedujo fue el principio del libro, totalmente inesperado, que se desarrolla en el aeropuerto de Bilbao, en 1917, con los periodistas y fotógrafos esperando inmortalizar ese primer vuelo experimental. Luego me agradó que ocurriera en Bilbao, y no en Madrid o en Barcelona y pensé que la época en la que se desarrollaba y el contexto de la sociedad del momento, con todas sus implicaciones, por los paralelismos existentes entre aquella época y la actual, podría constituir un bombazo. El siguiente paso fue pedir a Gonzalo la totalidad del manuscrito y dárselo a leer a mis colaboradores, quienes no solo dieron su visto bueno sino que hicieron las correcciones necesarias. Como diseño de la portada se escogió una foto antigua de Bilbao marcada por unas flores en rojo en referencia al título.”

El acto finalizó con un debate entre el público y los conferenciantes, y con la lectura de uno de los párrafos del libro, broche final del evento.

“El último martes de cada mes solíamos acudir al café Iruña. Allí, entre blancos y cervezas, nos reuníamos el grupo de amigos que formábamos La Peña Barreda. La peña tenía muchas características que la hacían envidiable. Entre ellas estaba el contenido de los estatutos redactados en una simple servilleta y firmados por los cinco socios fundadores.

Las normas de la peña tenían una declaración de principios en la que estábamos todos de acuerdo: La Peña era incompatible con el futbol. Para nosotros, el balompié era un invento venido de fuera que solo servía para convertir Bilbao en una ciudad pretenciosa. Nosotros preferíamos el toro y, en su defecto, la pelota. En la peña habíamos instituido un premio a la mejor ganadería y al mejor pelotari. Esos premios eran privados y desconocidos por las ganaderías y por los pelotaris, pero nosotros nos divertíamos otorgándolos, en los días de excesos, con la mayor solemnidad.

Las cuotas debían pagarse mensualmente en especie, lo que quería decir que la bebida era el único medio de satisfacer las deudas con la peña. Estas cuotas debían liquidarse los días festivos y siempre, sin familia de por medio.”

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