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PRESENTACIÓN DEL LIBRO “ELOGIO DE LA ALTEA O LAS PARADOJAS DE LA RACIALIDAD”, DE LA INVESTIGADORA Y ESCRITORA CUBANA ZULEICA ROMAY

El Club del Libro en Español y la Representación Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas y los Organismos Internacionales presentaron el jueves 2 de mayo a las 18.30h en la Sala XXVII del Palacio de las Naciones, a Zuleica Romay, Presidenta del Instituto Cubano del Libro quien presentó su ensayo “Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad”.

El acto se inició con unas palabras de Mirta Nordet, miembro de la Directiva del Club del Libro, quien dio la bienvenida a los asistentes y agradeció el apoyo de la Representación Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas a la realización del acto.

Más tarde la Embajadora Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas en Ginebra, Anayansi Rodríguez Bermejo, agradeció a los asistentes su presencia y al Club del Libro en Español su colaboración en la preparación del evento. A continuación cedió la palabra a Rebeca Hernández de la Dirección de Divulgación de la Cancillería Cubana, quien realizó la presentación del libro “Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad” y de su autora Zuleica Romay, escritora, investigadora y Presidenta del Instituto Cubano del Libro, quien en su intervención recalcó la importancia del libro por el que la escritora ha recibido varios galardones entre los que destacan: el Premio Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en Las Américas y el Caribe contemporáneo, y el Premio Casa de Las Américas 2012.

El libro “Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad” es un ensayo que se centra en el tema racial y que reflexiona sobre la reproducción de prejuicios raciales que con frecuencia subyacen ocultos en los procesos socioculturales.

La obra surge a partir de la preocupación de la autora por los complejos de culpa de la sociedad cubana en relación a la no erradicación de las manifestaciones de prejuicios y discriminación racial que, según su criterio, constituye un problema que, además de tener 500 años, posee una base fundamentalmente cultural.

En cuanto al título del libro, la autora nos desvela que la elección del mismo tiene su origen en el sobrenombre que le daban sus compañeros en el Instituto pre-universitario que le llamaban “altea” (la altea es un dulce revestido de chocolate y con crema blanca por dentro) porque decían que era negra por fuera y blanca por dentro, algo que al principio le daba risa pero luego no tanto y más tarde con el paso del tiempo le permitió darse cuenta que ese apodo cariñoso reflejaba la existencia y la reproducción de un prejuicio social.

Romay realiza en su libro un breve recorrido por la Historia de Cuba precisando que: “Al fundirse el abolicionismo y el independentismo durante la etapa colonial con un claro propósito liberador las representaciones sociales de lo cubano no requirieron constituirse en torno a un híbrido equilibrador de colores y culturas”. “Posteriormente, subraya la investigadora, el proceso independentista, marcado por el ideario de José Martí, dio por conquistada la armonía entre las razas, un argumento que se incorporó como mito tranquilizador por las clases detentoras del poder en la recién inaugurada república”.

La escritora señala que “posteriormente a 1902, la visibilidad política de los negros evitó que fueran ignorados, por lo que “lo mulato” se admitió sin que fueran omitidas su raíces negras.

Desde la prédica de Martí hasta la lírica de Guillén en Cuba el mestizaje es más sentimiento que teorización, pues se asume como prueba de la materialización de la democracia racial en los espacios privados de la sociedad como expresión del persistente anhelo de unidad de la nación” , escribe la autora.

“Desde entonces nuestra mulatez, explica Romay, muy visible en el discurso cultural mientras se atenúa en el político y se desvanece en sus instrumentaciones bioantropológicas, es decir, es como el fiel de una balanza, se desplaza en uno y otro sentido, negándola o afirmándola como condición esencial, en dependencia del contexto social y de la época”.

Finalmente, la ensayista expone su crítica en torno a la asimilación positiva del mestizaje como vía para combatir el racismo, señalando que, ”históricamente, la mixtura de los extremos en la escala de color no ha hecho sino incrementar la percepción de las diferencias.

Si hemos llegado hasta aquí, lo que queda es trabajar, porque la tarea que tenemos no se debería hacer solo desde el Estado. Aquí todo el mundo tiene que luchar para que las personas sean respetadas como seres humanos y no mancilladas por algún atributo accidental, ni ninguna decisión personal”•, manifiesta la escritora.

Al final del acto tuvo lugar un coloquio entre el público que llenaba la sala, y Zuleica Romay, quien respondiendo a preguntas de diplomáticos de diversos países, explicó que “queda mucho por hacer en el mundo en el tema de la discriminación racial, pero Cuba ha avanzado considerablemente en este tema, existiendo la voluntad política de continuar trabajando para alcanzar niveles superiores como parte del proyecto de solidaridad humana y justicia social que construyen el pueblo y gobierno cubanos”.

Al evento asistieron miembros de delegaciones, representantes de la Secretaría de las Naciones Unidas, representantes de ONGs cubanas, miembros de los Organismos Internacionales con sede en Ginebra así como socios del Club del Libro.

Zuleica Romay, investigadora y escritora cubana
La escritora, Zuleica Romay, con diversos asistentes a la conferencia.
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