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PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE CUENTOS «ENTROPÍAS PERSONALES» DEL ESCRITOR E INGENIERO DE TELECOMUNICACIÓN IVAN VALLEJO VALL

Apertura del acto
Don Victorio Redondo presentando al autor.
Doña María Mediavilla durante su intervención.
El escritor, Ivan Vallejo.
Vista de la sala.
Doña Purificación López Colín y Doña Isabel Avilés, miembros de la directiva del Club del Libro.
Asistentes al acto durante el coloquio.

El Club del Libro en Español de las Naciones Unidas presentó el pasado 11 de mayo en la sala IX del Palacio de las Naciones de Ginebra y ante un numeroso público, el libro de cuentos «Entropías personales» galardonado con el 53° Premio Fundación Monteleón Libro de cuentos 2015 del escritor e Ingeniero de Telecomunicación Ivan Vallejo Vall.

El acto se inició con una breve intervención de Doña Purificación López Colín, miembro de la directiva del Club, agradeciendo la presencia de Don Victorio Redondo, Embajador representante Permanente adjunto de España ante las Organizaciones Internacionales, de Doña María Mediavilla, Directora de la Sección Española del Liceo Internacional de Ferney-Voltaire y de todos los asistentes al acto.

A continuación, el Embajador Don Victorio Redondo presentó al autor destacando su labor como funcionario internacional, actividad que compagina a la perfección con su vocación de escritor.

Doña María Mediavilla analizó seguidamente la obra en la siguiente intervención:

Cuando me propusieron presentar el libro de un ingeniero, me dije: ¡anda, como Dostoievski! Y es que, efectivamente, este joven escritor se gana la vida como ingeniero de telecomunicaciones. Digo bien “se gana la vida” porque cuando alguien siente la necesidad de escribir, y lo hace, la creación se convierte en su razón de ser y ya no puede ser definido de otra forma sino como escritor. Recordemos también, por ejemplo, a Juan Benet.

Pese a su juventud, ha tocado ya varios géneros literarios y en todos ellos ha obtenido éxito y reconocimiento:

Entropías personales es su primer libro de relatos, galardonado con el Premio de Cuentos de la Fundación Monteleón en su quincuagésimo tercera edición. Lo primero que nos interroga es el título. La entropía es una magnitud termodinámica y como para mí la Física está en el mismo plano de comprensión que los fenómenos paranormales, me fijo, entonces, en palabras aisladas contenidas en la definición, sobre todo en “carácter extensivo e irreversible”. Como en griego, entropía significa evolución o transformación, juntando estos conceptos: transformación continua y extensiva sin posible vuelta atrás, tenemos una idea bastante aproximada de lo que encontraremos dentro de la obra de Iván Vallejo.

Con solo hojear esta colección de relatos sabemos que estamos ante un lector cualificado y voraz, no solo por la citas introductorias de Proust, Whitman o Gil de Biedma, también por lo que los profesores repelentes de literatura llamamos intertextualidad, es decir, la obra nos remite a otras obras o autores, esto nos permite avanzar con confianza en la seguridad de que estamos compartiendo con el autor referencias que también son nuestras y establecemos así una comunicación con el texto en sí y con la literatura con mayúsculas.

Todos los títulos de esta colección son muy sugerentes. El primer relato titulado Leopold K. nos hace pensar inmediatamente en Kafka y en el Leopold Bloom de Joyce, despertando enseguida nuestra curiosidad por descubrir la odisea particular de este héroe o, más bien, antihéroe; este aristócrata húngaro que “nació pues, sin duda, efectivamente, puntualmente, por tanto, sin preocupaciones, en definitiva en 1875 en la ciudad de Budapest”, ¿o no? Este incipit, con el lugar y fecha de nacimiento de Leopold K. matizado sucesivamente por diversas conjunciones o expresiones adverbiales, encabeza cada uno de los párrafos que describen la trayectoria vital del protagonista. En 1875 nace Rilke, también austrohúngaro, y que pudo coincidir en París con Leopold K., porque este relato, en apariencia sencillo, lineal y sin artificios explícitos, tiene la habilidad de sugerirnos muchas experiencias que el biógrafo de Leopold K. conscientemente nos oculta.

DCD es título del segundo relato. Todos sabemos que en los países francófonos si algo no se denomina por sus siglas, no es importante… Estamos ante un relato de tono muy diferente al anterior, kafkiano en su desarrollo y solución, donde es mucho más importante el proceso de investigación del enigma que el enigma en sí. Si no el tema, el eje temático fundamental de este relato es el proceso de creación, asunto que sigue cobrando importancia a medida que avanzamos en la lectura de la obra.

Intermitencias autobiográficas es la historia de un escritor de éxito frente a su autobiografía, nos cuenta cómo a base de manipular los recuerdos se acaban produciendo transformaciones inauditas en el propio autor. Es una metáfora de la creación literaria y de la memoria o fabricación de recuerdos, si somos lo que leemos, ¿es el autor lo que escribe? ¿Quién tiene el control, el autor o la obra?

Matar al padre, pese a su resonancia freudiana transmite una gran sinceridad, nos muestra cómo siempre que nos asalta la crudeza de la realidad, saltamos temporalmente hacia atrás para refugiarnos en los paraísos perdidos de la infancia o la juventud, esas épocas inconscientes y despreocupadas donde no habíamos “matado al padre” simbólicamente y, por tanto, no teníamos la obligación de convertirnos en adultos. Aunque al final la realidad siempre acaba alcanzándonos.

Saciedad de la información. Tras esta paronomasia (que es como se llama en plan pedante a las palabras que suenan parecido) se oculta la desautomatización de una frase hecha: “sociedad de la información”. Una sola letra, el cambio de un simple fonema nos lleva, al modo de la mejor literatura del absurdo, a la desaparición del paradigma de la comunicación (emisor, receptor, canal, código y mensaje) precisamente en la sociedad de la comunicación, es como el 1984 de las nuevas tecnologías…, algo tendrá que decir en este campo un ingeniero de telecomunicaciones…

Diecisiete es un relato trepidante y coral que nos pasea por los excesos y coqueteos con el sexo, la droga y el alcohol de un grupo de adolescentes.

Recortes sobre el entropismo, último título de la colección, es una parodia y una crítica ácida al mundo del arte contemporáneo. Otro relato en el que se reflexiona sobre la creación artística y el mundillo de críticos y galeristas. Las interdependencias que se crean nos conducen a repensar una y otra vez el concepto de éxito versus arte. No sabemos si en esta obra todo es ficción o hay alguna relación con el también ingeniero de telecomunicaciones y pintor José Félix del Puerto Almazán en cuya serie Entropismos encontramos títulos como “desorden de los espacios siderales”.

Seguidamente el autor, Ivan Vallejo Vall, explicó que el libro había tenido un proceso de gestación largo: el primer relato lo escribió en el año 2007 y, posteriormente, produjo un cuento nuevo por año, hasta completar los siete relatos del libro.

Como si de un vino se tratara, las ideas iniciales de cada historia siguieron un proceso de maduración. Para ilustrar este proceso, Ivan leyó el fragmento inicial del relato «Recortes sobre el Entropismo». La acción inicial contenida en ese fragmento (la realización más o menos fortuita de una pintura por parte de un artista) se utiliza como punto de partida para explorar los procedimientos de interpretación y narración de las artes plásticas. Como apuntó el autor, esta mirada cómica y seria a la vez sobre los mecanismos de interpretación del arte moderno no es muy distinta a la que resultaría de un análisis de las pulsiones que empujan a cada persona a buscar un sentido y dotarse de un relato en su propia vida.

Ivan destacó que el germen de la mayoría de relatos del libro no era sólo un determinado argumento, sino una idea original sobre cómo contar una historia. Como ejemplo, recordó la cita de Walt Whitman que da origen al relato «Matar al padre»: There was a child went forth every day / And the first object he looked upon […] that object he became. De estos versos, que habían quedado en algún sitio de su memoria desde que los leyera con 18 años, surgió la idea de contar la vida de una persona sólo a través de los objetos. Efectivamente, en el relato «Matar al padre», la vida del personaje se cuenta en relación a cinco elementos: una caja de cartón, un tocadiscos, unas gafas metálicas, el marco de una foto y un ataúd. El autor leyó unos pasajes del relato relacionados con el primer objeto: la caja de cartón que contenía el primer televisor que compraron los padres del personaje del relato.

Para finalizar, Ivan volvió sobre una de las preguntas habituales que se hacen los escritores jóvenes: ¿en qué momento uno se puede considerar escritor? Como posible respuesta, leyó unos fragmentos del relato «Intermitencias autobiográficas» donde un escritor ya consolidado ofrece algunas réplicas irónicas y realistas a la temida pregunta. En contraposición al díscolo autor del relato, Ivan dijo no tener una respuesta clara a la pregunta de cuándo una persona se convierte en escritor, pero sí la intuición de que dependía en gran medida de los lectores. Por tanto, concluyó la presentación deseando que hubiera servido para despertar el interés de los presentes en el libro y esperando que, leyéndolo, le hicieran más escritor.

El acto concluyó con un coloquio entre el autor y el público asistente.

Para mí el cuento es un género realmente más importante que la novela porque hay que concentrarse en unas cuantas páginas para decir muchas cosas, hay que sintetizar, hay que frenarse; en eso el cuentista se parece un poco al poeta, al buen poeta. El poeta tiene que ir frenando el caballo y no desbocarse; si se desboca y escribe por escribir, le salen las palabras una tras otra y, entonces, simplemente fracasa. Lo esencial es precisamente contenerse, no desbocarse, no vaciarse; el cuento tiene esa particularidad..." Juan Rulfo

Ivan Vallejo Vall

Barcelona 1980

Estudió Ingeniería de Telecomunicación y, por motivos de trabajo o de estudios, ha vivido en EE UU, Francia, Brasil, Bélgica y Suiza donde trabaja como funcionario internacional. Se inició en la escritura teatral en el Obrador de la Sala Beckett de Barcelona. Su obra Món animal ganó el premio de teatro breve Inicia’t y se estrenó en mayo del 2011 en el teatro Zorrilla de Badalona. Su libro de poesías Itineraris ganó el premio Gabriel Ferrater y ha sido publicado por Cossetània Ediciones. Entropías personales es su primer libro de relatos y está publicado por EOLAS ediciones.

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